Los términos tienen una historia, historia que permanece muchas veces invisibilizada.
Personalmente creo conveniente rescatar este camino.
Como seres parlantes empleamos palabras, y muchas veces suponemos que los otros entienden, al escucharlas o leerlas, lo que nosotros quisimos decir. A menudo nos encontramos con la sorpresa de que no era "eso" que los demás dicen entender perfectamente aquello a lo que aludíamos nosotros. El Psicoanálisis nos ha permitido reconocer que el lenguaje es equívoco, y que no basta con la simple emisión de un mensaje y recepción del mismo.
De este modo, la polisemia de los términos conjuntamente con su entramado socio-histórico nos hace definir desde dónde estamos hablando.
En primer lugar creo conveniente definir o explicitar a qué se llama Formador
Beillerot explicita que el término "formador " es reciente y debe diferenciarse de otros tales como:
- "Pedagogo" que hace referencia a una función.
- "Instructor" término que alude a la formación profesional técnica o a formación militar.
- "Animador": tiene funciones precisas, como en el campo de la Animación Sociocultural, pero puede conducirnos hacia ambigüedades
- "Monitor" se encuentra inscripto en funciones subalternas
- "Educador" es uno de los trabajos sociales
Ahora bien, estos formadores fueron, a su vez, "formados".
La Formación de Formadores (trabajado por la Dra. Marta Souto en "La formación de Formadores. Un punto de partida") se define como:
- Un campo de prácticas orientado que surgen en sistemas integrados, con características distintas
- Un campo del conocimiento en el cual se trata de comprender las acciones de formación y construir conceptualizaciones que lo faciliten
- Un campo de investigación en el cual se construyan conocimientos y se formulen interrogantes.
El campo se presenta abierto a múltiples posibilidades ya que de acuerdo al ámbito de inserción encontramos:
- En el ámbito de la Capacitación Laboral, los formadores ocasionales y los formadores profesionales
- En el ámbito de la formación docente inicial y continua: los profesores que acreditan certificación docente de nivel terciario o universitario, y los formadores ocasionales(aunque de modo más difuso)
- En ámbito de la Animación Sociocultural: los que poseen capacitación pedagógica previa, y que coordinan el trabajo colectivo, y los que son miembros naturales de la comunidad
Ya despejamos lo relativo al formador y la formación, ahora trabajemos acerca de ¿qué se espera del formador de formadores?
Las respuestas probablemente se modifiquen a lo largo de los años pero ahora lo que se espera se relaciona con la adquisición de competencias, en cuanto a saberes socialmente significativos, relativos al saber, saber-hacer, y ser. La Formación se halla inserta, mejor dicho atravesada, por múltiples inscripciones sociales, históricas, institucionales, subjetivas, que dejarán sus marcas, sus huellas en los sujetos y en la sociedad.
Retomando lo expresado por Jacky Beillerot acuerdo en que se pueden identificar por lo menos diez nuevas competencias del Formador.
1. Identificar los obstáculos que hay que superar o los problemas que hay que resolver para realizar un proyecto o satisfacer una necesidad
2. Encara diferentes estrategias realistas
3. Elegir la estrategia menos mala sopesando las posibilidades y los riesgos
4. Planificar y adoptada si es necesario movilizando otros actores
5. Conducir esta implementación en función de los acontecimientos, afinando y modulando la estrategia prevista
6. Re-evaluar constantemente la situación y si es necesario cambiar radicalmente de estrategia
7. Respetar a lo largo del proceso leyes de ética o de derecho
8. Dominar sus emociones, sus humores, sus valores, sus simpatías o antipatías cada vez que interfiera con la eficacia o con la ética
9. Cooperar con otros cada vez que sea necesario, eficaz y equitativo
10. Sacar enseñanza de la experiencia, documentar las operaciones y las decisiones.
El paso por los ámbitos de formación posibilita la constitución de un pensamiento atravesado no solo en lo relativo al ámbito del conocimiento, hay una postura Ética en juego, y creo que ésta es lo fundamental.
Acuerdo en que la formación del Profesional en general y del docente en particular es permanente. Es un proceso que se realiza durante toda la vida nunca podremos decir que ha concluido. La relación con el saber insiste en ella.
Creo que lo planteado son solo pinceladas de ideas, que se hallan abiertas a tantas lecturas como sujetos. Pero que podemos encontrarnos en espacios de reflexión para establecer acuerdos, aunar ideas.
Pienso que es necesario la revalorización del rol del Formador propendiendo a su integración a la "sociedad del conocimiento", cuyos cambios no deberá estar ajeno.
"Sería muy poco atractivo que nos ofrece el conocimiento, si no
hubiera que vencer tantos obstáculos, tanto pudor, para alcanzarlo"
(NIETZCHE, FEDERIC, "Más allá del bien y del mal", Buro Editor, Buenos Aires,1998, página 53) |