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| EL ROL DEL DIRECTIVO EN DEBATE |
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Este texto es, en realidad, una invitación personal. Invitación que avanza por el camino de la reflexión sobre las palabras que usamos habitualmente.
La propuesta consistirá en revisar términos como rol, director, vicedirector para confrontarlas con otros posibles tales como: "equipo de conducción" o "equipo de gestión".
En numerosas ocasiones empleamos las palabras en forma indistinta, sin reconocer que cada una de ellas porta significados que le son propios, poseen una impronta particular y una historia que en numerosas ocasiones desconocemos.
Recordemos que las instituciones no existieron desde siempre, se fueron gestando a lo largo de los años como producciones sociales e históricas. Del mismo modo la escuela no surgió de golpe, en sus elementos constitutivos podemos reconocer las huellas del tiempo.
A las instituciones escolares que hoy conocemos las podemos ubicar a como una producción de los últimos dos siglos, aunque la obligatoriedad de la enseñanza recién se institucionalizó en el siglo XIX. En el mismo siglo en que comienza la formación especializada de docentes en Argentina.
Los modelos sociales, históricos, políticos han atravesado las puertas de las escuelas. Atravesamientos que trataremos de "leer" a través del texto.
Comencemos con el término ROL. El rol esta relacionado con aquello que se espera de una persona, que tiene una posición específica, en este caso el Director y Vicedirector, en una estructura social- como lo es la escuela.
Al pensar en los roles, tanto del Director como del Vicedirector, se nos presenta un primer interrogante: ¿cómo aprendieron a desempeñarse como tales?, ¿quién les mostró cómo hacerlo?
Ante esto probablemente surjan algunos nombres de Directores, tal vez de docentes que en algún momento de la vida dejaron su impronta. Pero existen otras personas, que aún sin saberlo ni quererlo, imprimieron sus marcas, no siempre en forma consciente, en la historia personal y profesional de los Directivos. Durante muchos años fuimos estudiantes, y como tales adquirimos saberes y también pero creencias y representaciones que muchas veces cargamos al modo de una pesada mochila.
Ahora bien, probablemente los Directivos recuerden cuántas expectativas se les presentaron en el momento en que decidieron asumir el rol, lo que esperaban hacer, cómo pensaban organizarse, el caudal de sueños, e ilusiones que llevaban con ellos. Gran parte de lo esperado, posiblemente, se ha diluido con el tiempo. Pero en nada contribuye el sentirse incómodos, tal vez disgustados consigo mismo. Esto sucede en las instituciones, donde la fuerza de lo instituido reduce lo novedoso a lo conocido, y lo que fuerza al cambio es entonces institucionalizado.
Tampoco sirve quedarnos en la queja, es necesario dar un paso adelante.
Avancemos entonces tratando de rever a qué llamamos Directivo/va.
El diccionario dice que es "aquel que puede o debe dirigir una orden que debe ejecutarse" . Se trata de orientaciones que mueven a los otros a una realizar algo, pero estas acciones poseen la característica distintiva de ser obligatorias. El Directivo porta un poder legítimo, legal y socialmente aceptado, y la obligatoriedad deriva, precisamente, de la autoridad que éste sostiene.
En tanto el prefijo "vice" alude "aquel que se antepone a todo cargo en el que se designa a uno que lo sustituye o a uno de categoría inferior" Se espera que tanto Director como Vicedirector realicen determinadas tareas, entre las cuales no puede estar ausente lo relativo a la toma de decisiones.
Pero ¿Por qué hablar de "equipo de conducción" y en lugar de Directivos como hicimos hasta ahora?
Porque optar por una o por otra denominación nos conducirá a diversos posicionamientos, a distintos modos de planificar las tareas, de pensar las instituciones.
El rasgo distintivo del equipo es el de ser pensado, organizado, concebido como una unidad funcional de trabajo. Esto implica que Director y Vicedirector se encargarán de evaluar las posibilidades y limitaciones de los actores sociales involucrados, determinando tareas y responsabilidades de cada uno, sin olvidar la evaluación de lo previsto y realizado luego de un período determinado.
Es decir no se trata solo de querer hacer algo, sino también de prever cómo hacerlo: medios, instrumentos, tiempos, espacios, actores implicados. Se trata de una tarea planificada que demandará un mayor tiempo en esta etapa pero que contribuirá al mejor funcionamiento de las instituciones, aunque no sin obstáculos, como todo cambio que pretendamos implementar. |
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En el equipo se deberán establecer acuerdos, sin olvidar que las relaciones de autoridad son asimétricas, por lo que se delegan tareas pero no se delega la autoridad.
La propuesta es tratar de mantener el difícil equilibrio entre asignar algunas tareas, pero no todas, para evitar que los roles se desdibujen, tratando de no caer en el extremo opuesto, tentación frecuente por demás frecuente, de concentración de las mismas en unas únicas manos. Recordemos que aquel que pretende abarcar muchas actividades de un modo omnipotente puede, sin quererlo, ayudar a que las mimas queden a mitad de camino, insuficientemente explotadas, o directamente sin hacer.
¿Qué tendrá que hacer en primer lugar el equipo de conducción? La distribución de roles será fundamental en esta etapa. En todos los casos se deberá prever y determinar lo relativo a la toma de decisiones, la delegación de tareas, la conducción de equipos de trabajo y la supervisión (Frigerio 1998)
Con frecuencia nos encontramos que Director y Vicedirector manejan diversos criterios con relación a la supervisión de las actividades docentes, el Asesoramiento, la planificación de las tareas diarias, las prioridades otorgadas a las mismas y todo lo que sucede en la escuela. Este modo de encarar el trabajo no se encuentra exento de consecuencias ya que a diversos estilos de supervisión le sucederán diversas orientaciones. Si pensamos a la institución como un cuerpo tal vez podamos acordar que los mensajes deben tener cierta coherencia para evitar un funcionamiento desmembrado. |
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Lo expuesto no quiere decir que el equipo tiene que estar integrado por personas que piensen igual sino por profesionales que puedan reconocer sus posibilidades y limitaciones- para dedicarse a lo que cada uno sabe y puede hacer mejor- con la apertura suficiente como para escuchar lo que otros pueden y quieren decir. Se trata de enfrentar la tarea trabajando en grupo de un modo coordinado y cooperativo.
Recordemos que:
"...La uniformidad, la rutina y la fragmentación de la conducta no solo se oponen al hecho de las diferencias individuales sino que también a las necesidades que las personas tienen de autodeterminación, espontaneidad, logro y expresión de su capacidad y talento..."
(Katz y Kahn "Psicología Social de las Organizaciones", página 93) |
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Ahora tratemos de diferenciar CONDUCCIÓN de GESTIÓN.
Tal como lo vimos precedentemente, una de las funciones sustantivas del equipo de conducción lo constituye la toma de decisiones. Ellas poseen diversa relevancia, importancia y orden de prioridad.
Existen, según Ethier , tres tipos de decisiones: las estratégicas, las de gestión y las operacionales. De este modo con la palabra gestión se alude a las acciones que permiten el funcionamiento de las instituciones .
En las instituciones escolares concretas se presentan diversos modelos de gestión. Aquella institución concebida como "una cuestión de familia", el modelo de gestión será el "casero", en la institución donde "todo es cuestión de papeles" el modelo será el tecnocrático, y finalmente en las instituciones donde prima la concertación el modelo de gestión es el "profesional" . Éste último modelo es al que debemos tender ya que se trata de que el equipo de conducción integre las diferentes facetas y ponga en práctica la negociación.
Por lo expuesto hasta ahora es que resulta conveniente emplear la denominación "equipo de conducción" para aludir al equipo que pretendemos conformar en las escuelas.
La toma de decisiones no resultará una tarea sencilla pero para llevarla a cabo podemos pensar en fases que conducen a su puesta en marcha. Las mismas pueden ser pensadas como alternativas no sucesivas ni excluyentes, es decir como jalones que conducen a una meta provisoria, ya nuevas metas sucederán a las anteriores.
Las fases podrían ser:
1) Determinación de la situación problemática
2) Análisis del problema y de sus dimensiones
3) Determinación de criterios sobre los que se basarán las decisiones
4) Búsqueda de soluciones
5) Ponderación de las soluciones propuestas y jerarquización
6) Elección de las alternativas más viables
7) Ejecución y evaluación de lo realizado
Para esta propuesta tomé como referencia los aportes de Dewey.
Creo que antes de poner en marcha esta propuesta tendríamos que formularnos algunos interrogantes, tales como:
- ¿Qué acciones concretas tenemos que realizar para posibilitar la formación de un equipo de conducción?
- ¿Cómo diferenciar los roles para no superponer tareas y funciones?
- ¿Qué criterios usaremos para distribuir esas actividades?
- ¿Cómo identificar las posibilidades y limitaciones de los diversos actores sociales involucrados?
Lo expresado en este texto constituye solo un abordaje posible, con relación a lo que sucede en las escuelas, entre las múltiples explicitados o por explicitar.
Ustedes lo podrán recrear y enriquecer.
Deseo que piensen en este espacio como un lugar que facilita el intercambio, y por eso los insto a que envíen sus ideas, acuerdos, desacuerdos, puntos de vista y todo lo que deseen decir, para incluirlas en los futuros escritos. |
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Sobre el autor
_ Lic. Marta Alicia Tenutto
Magíster en educación, Universidad de San Andrés
Especialista en educación, Universidad de San Andrés
Especialista en Psicología educacional, Colegio de Psicólogos Prov. de Bs. As
Lic. en Psicología (UBA). Lic. en Cs de la educación (UM)
Prof. de Cs. de la educación (UM)
Autora de "Herramientas de evaluación en el aula"
Email: emep@nuestraldea.com |
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| Bibliografía |
_ Eco, Umberto, Apocalípticos e integrados, Lumen, Barcelona, 1999
_ Foucault, Michel. Vigilar y castigar, Siglo XXI, Buenos Aires, 1995
_ Frigerio y otros, Las instituciones educativas. Cara y Ceca, Elementos para su Gestión, Troquel, Buenos Aires, 1998.
_ Katz y Kahn "Psicología Social de las Organizaciones". México. Editorial Troquel 1995 página 93
_ Samaja, J, Epistemología y metodología, Eudeba, Buenos Aires, 1996
_ Varela Uria, Clases sociales, pedagogía y Reforma Educativa, en Arqueología en la escuela, La Piqueta, Madrid, 1998 |
| Este texto fue publicado en la Revista La Obra, Buenos Aires, mayo de 2000. |
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