El potencial reproductivo de cualquier especie animal o vegetal es enorme, mucho más que la capacidad del ambiente.
Una pareja de aves podría producir una cifra increíble de crías en sólo cinco años.
Sobre este número excesivo actúan factores de perfeccionamiento que reducen el número de individuos a una pareja, que es la más adaptada. Esta adaptación no es voluntaria, se realiza de manera continua debido fundamentalmente al intercambiio genético y cuando no se consigue la especie desaparece naturalmente.
El exceso es alimento aprovechado por otras especies.
Pero... llega el hombre. Los problemas se agravan porque el ser humano produce cambios en el ambiente a gran velocidad limitando o anulando la posibilidad de las especies de adaptarse. |