home
contacto guestbook
     
   
 
 
 
CUANDO NACEN LOS PULPOS
 
Después de que el macho de pulpo ha fecundado los huevos en el manto de la hembra, ésta busca una pequeña cueva en la roca. Una vez encontrado el lugar incluye una serie completa de huevos en una delgada tira de gelatina fijándola, por uno de sus extremos al techo de la cueva. Estas agrupaciones verticales se asemejan a pequeñas guirnaldas y pueden contener hasta 1.000 huevos de 6 mm. de longitud. Una hembra puede poner hasta 180.000 huevos en sólo dos semanas.

Durante un plazo de tres meses la madre pulpo ejercerá sola la vigilancia sobre su descendencia alejando de la cueva a los predadores que quieran alimentarse de ella. Mientras tanto con sus tentáculos armados de poderosas ventosas pulirá la superficie exterior de la envoltura de los huevos conservándolos limpios de suciedad y vegetación. También usa los sifones de agua que le sirven para impulsarse como una especie de manguera con la que lanza pequeños chorros entre las hileras de huevos expulsando toda minúscula partícula de suciedad que pudiere contaminarlos y de esa manera los mantiene ventilados.

La dedicación de la madre pulpo es tal que durante esos tres meses no abandonará ni por un segundo la cueva, ni siquiera para alimentarse. Aún si el alimento se le pusiera al alcance de los tentáculos ella seguirá limpiando sus huevos sin prestarle atención. Al cabo de este tiempo los pequeños pulpos nacerán y su madre, exhausta por tantos cuidados morirá irremediablemente. Los pequeños pulpos quedarán abandonados a su buena suerte en un mundo donde el tamaño y la astucia decidirán entre la vida y la muerte. Los pulpos poseen un poco de ambos, en pocas semanas aumentarán su peso considerablemente y son dueños de una inteligencia envidiable en el mar. A pesar de eso sólo unos pocos ejemplares llegarán a adultos para volver a repetir el sagrado ciclo de la reproducción.

El autor invita a difundir esta información ya que "No se puede defender lo que no se ama y no se puede amar lo que no se conoce"
 
 
Sobre el autor
_Tito Rodríguez
Director Instituto Argentino de Buceo
Email: iabuceo@satlink.com
 

Cómo agilizar la búsqueda

Cómo abrir una ventana nueva

Cómo desplazarse por las páginas

Cómo recuperar una dir. extraviada

Cómo guardar una dirección

Cómo buscar algo en la web

Sobre el correo electrónico

Enviar mensajes sin dest. visibles

Protéjase de los gusanos de la red

Las listas y los grupos de discusión

Mantenga su PC en buena forma

El algarrobo blanco
Selva Misionera
Las serpientes
Buscapalabras
Los pulpos
Los delfines
Huellas en yeso
Lobos marinos
Ñandús en extinción
Flamencos en peligro
Cambios de hábitos
El sexo de las tortugas
Las ballenas cantoras
Los cangrejos
Cómo hacer un panel solar
Los zorros
Guardianes de la noche
Esa bella peligrosidad
Las piedras del camino
La mala fama de la anguila
Plumas bajo el agua
El unicornio
Blanco beluga
Un ojo de la cara
Esa tierna fragilidad
Gigantes inofensivos
Cetáceos varados
Cadenas alimenticias
El Pastizal Pampeano
Mar Argentino
La basura
Los incendios
El potencial reproductivo
El Espinillo
El Tala
La lechucita
El uso de la arroba
   
NuestrAldea 2007 | Aviso Legal | Diseño Skizze