Categoría: Propuestas

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Sugerencias para quien comienza a enseñar

1.     Construya, con creatividad y compromiso, el marco teórico que fundamentará su práctica educativa.

Aunque piense que cualquiera con un poco de buena disposición y talento natural puede enseñar, sepa que se está enfrentando a un desafío que demandará de usted reflexión, investigación, estudio.  En efecto,  resulta fundamental que comience por reflexionar acerca de la naturaleza de los complejos procesos de enseñanza y aprendizaje. Para ello, trabe contacto con  diferentes posiciones que desde la neurobiología, psicología, sociología, historia, economía y otras disciplinas tematizan la complejidad de  la educación. Siéntase en libertad de explorar, analizar, criticar, juzgar. Trate de construir una estructura teórica que le permita explicarse a usted mismo y luego comunicar a los demás qué entiende por aprendizaje, conocimiento, enseñanza, educación.

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Trabajo colectivo con orientaciones para docentes universitarios

Coordinación: Marta Alicia Tenutto Soldevilla.

Autores: Arq. Haydée Bustos, Lic. Natalia Soledad Cerdá, Lic. María Alexia Assandri Saitúa, Lic. Laura Rojo Bily Mónica B. Chacón, Contadora y Lic. Andrea Alejandra Fracassi Ravier, Contadora y Lic Fabiana Marta Ortiz, Dr. Andrés Carro Rey, Daniel Xinus, Lic. Julieta Olivera y Lic. Jonatan Peña Farinaccia.

Introducción

Este trabajo es el producto de un trabajo colectivo elaborado a partir de un curso destinado a profesores universitarios.

Quienes participamos creemos en la construcción del conocimiento y, por ello, decidimos compartir lo trabajado, abordado, discutido con otros profesores e invitarlos a que se sumen con sus orientaciones, inquietudes, propuestas a las que presentamos a continuación.

Desarrollo

La primera consigna del curso fue: redactar una frase, un párrafo a partir  de lo trabajado durante el primer encuentro. Ante esa propuesta surgieron diversas voces.

Se trabajó sobre estrategias para la enseñanza en un mundo de incertidumbres y cambios ante los cuales resulta imprescindible las respuestas enriquecedoras a partir de la experiencia y el conocimiento y donde es necesario mantener la asimetría en relación al lugar del docente en la transmisión del saber.

En el contexto actual la fragmentación del saber es la arena donde se despliegan las nuevas reglas de juego. Contexto en el que también coexiste la resistencia al cambio por parte de los profesores mientras a la par aspiran a llegar al alumnado con buenas estrategias que garanticen el aprendizaje. Algunos profesores manifiestan la necesidad de conocer este nuevo sujeto, intentando dejar de verlo con el cristal del alumno/a que supe ser, entendiendo que cambiaron las formas de relación conocidas, repensando cómo construyo nuevos conocimientos, partiendo de dos ideas centrales para la reflexión: 1) no siempre que alguien enseña, otro aprende y 2) la teoría no habilita a que otro haga la práctica.

Se podría decir, que el objetivo del profesor es poder trasmitir conocimientos y que los alumnos puedan aprenderlos y aplicarlos. Sin embargo, aún estando el profesor frente a su clase, sólo puede controlar determinado número de variables, debido a que, el Profesor desconoce si los alumnos van a la clase porque desean aprobar, porque sienten la obligación de la asistencia, porque les gusta ir a esa clase, o porque no tienen otra opción, entonces, prestan atención o no, aunque el profesor no pueda detectarlo. El profesor debe monitorear su curso para saber si sus alumnos están incorporando conocimientos y que los comprenden, una de las formas más sencillas es realizando preguntas y generando un  ambiente en que exista confianza entre los alumnos y el profesor. El profesor tiene la tarea de orientar a sus alumnos.

El profesor no puede limitarse a evaluar sólo conceptos, y debe permitir a los alumnos que argumenten y se expresen, esto último es más complejo de evaluar y trabajar, debido a que lleva más tiempo, pero bien se pueden establecer pautas de aplicación de ambas “políticas” de controlar los conocimientos incorporados y su comprensión: ¿Qué siente?¿Qué se llevaron de la clase de hoy? Se trata de trabajar en los bordes y de tender puentes.

Anticipar, programar, planificar el desarrollo de una clase no quita que el profesor  tiene que estar preparado para que cambie el curso de la clase si resulta más efectivo a la hora de generar atención y predisposición por parte de los alumnos. Además hay que distanciarse de aquellas prácticas donde se mira s los alumnos desde cierta ajenidad adulta que lo mira desde lo que espera sea en lugar de buscar, indagar qué se despliega delante suyo.

Las siguientes consignas llevan a compartir algunas ideas que surgieron en el curso y que compartimos a continuación

PLANIFICACIÓN

– Tenga en cuenta el contexto en que se encuentra: cada institución, cada carrera, cada grupo de trabajo provee un marco distinto que debemos considerar, aún tratándose de la enseñanza de una misma asignatura.

– Al comenzar en una nueva institución el profesor debe informarse sobre:- visión educacional de la institución (ayudará a entender mejor a los alumnos que concurren así como a personal docente y no docente). -averiguar e informarse sobre el programa aprobado para la institución y los contenidos mínimos. -cuáles son los procedimientos y costumbres de la institución para obtener el mayor apoyo y satisfacción por parte de los directivos, no generando roces innecesarios. No siempre la misma materia tiene el mismo enfoque en distintas instituciones.

POSTURA DOCENTE

– Resulta imprescindible poseer y mostrar pasión en el trabajo, gusto por la tarea.

– Lo ideal es establecer la primer clase un “código de convivencia”, o en otros términos lograr la participación de los alumnos para establecer las reglas/pautas bajo los cuales se van a regir, tanto docente como alumno. Ejemplo: apagar los celulares al ingresar a clase, no tener los celulares prendidos o sobre los escritorios, no comer chicle en clase, no faltar el respeto ni a compañeros/alumnos, ni al profesor, etc.

– Procurar distanciarse de La “pedagogía de la espera” que puede llegar a ser muy riesgosa.

– Generar un ambiente de confianza entre los alumnos con el profesor. Conocer a los alumnos para que puedan expresar sus dudas.

– Usar el humor es un buen recurso para promover el interés en los alumnos.

– Ser  Coherente, Flexible y Creativo.

– Demostrar entusiasmo e importancia de la materia que se enseña. Indagar a los alumnos acerca de sus expectativas y lo que desean aprender, darles la oportunidad de expresar su opinión.

– Construir las condiciones para la comunicación entre profesores y alumnos.

– Darse a conocer y permitirse conocer a sus estudiantes, no sólo en el plano académico sino también en el personal, estrechando vínculos.

– Suele ser buena idea establecer contratos de trabajo consensuados entre todas las partes (docente y alumnos), lo que facilita su cumplimiento. Y si es el caso, ¡repactarlos!

PROPUESTAS DE ENSEÑANZA Y DE EVALUACIÓN

– El profesor deberá tener especial atención en las primeras clases para establecer si la estrategia elegida es correcta o se deberá replantear para un mejor logro de los objetivos.

– Desde el inicio de las clase definir pautas con los alumnos, sobre cómo se llevarán adelante las clases, cómo se evaluará etc.

– Realizar un mapa conceptual al inicio de la clase para que puedan relacionar el contenido que se dará durante la misma respecto del contenido integral de la materia.

– Trabajar con simulaciones. Sus momentos y la recomendación en particular del completar el último paso. Resulta muy útil en materias prácticas.

– Resulta necesario abordar diferentes estrategias pues no todos los grupos responden de la misma manera. Esto motiva y hace más atractiva la clase.

– Incluir el uso de las nuevas tecnologías, siendo flexibles, implicar al alumnado en lo que se pretende construir, dar la posibilidad de que tengan voz, opinión, chequear lo que se llevan, y lo que no llegué a ver…

– Indagar sus formas de aprender para adaptar la enseñanza.

– Lo ideal es llevar bien preparadas las clases. En lo posible tener bien estimado el desarrollo de los contenidos y los tiempos, incluso los tiempos que se destinaran a la realización de actividades en clase. Uno es humano y también se puede equivocar. En caso que uno sea abordado en clase de un tema que desconoce, se le avisa al alumno que tuvo la duda que se informará para responderle la próxima clase. En la clase siguiente, antes o después de terminar la clase puede despejar la duda.

– Motivar a los alumnos/as para que expresen sin temor ni vergüenza en el  aula la lengua que estamos aprendiendo.

– Al inicio de clase, repasar rápidamente los contenidos vistos en la clase anterior. Tomarse cinco minutos previos a la finalización de la clase, para que los alumnos enuncien aquellos conceptos que consideren que fueron los más importantes que se dieron en la clase.

– Tener presente que nuestra tarea de docentes no termina solo con la exposición de contenidos. No siempre la transmisión de los mismos genera una aprehensión de estos por parte del alumno. Busque más instancias que las de parciales orales y escritos para evaluar si han logrado captar los contenidos de la materia. Muchas veces, es preferible que algunos conceptos los desarrollen los alumnos en función de la prueba y error.

– Se puede cerrar la clase con una frase que se aplica a la actual situación por la que atraviesan los docentes. “El pesimista se queja del viento, el optimista espera que el viento cambie, el realista ajusta las velas”. William George Ward.

– Propiciar que el alumno se comprometa en el proceso enseñanza y de aprendizaje haciendo diversas tareas que les lleven a implicarse y comprometerse.

– Monitorear que los alumnos van comprendiendo.

– Trabajar con el vocabulario de la materia.

– Evitar caer en la rutina para que las clases no sean tediosas y aburridas.

– En todas las clases dejar en claro las conclusiones de lo visto y actuado.

– Habilitar espacios de reflexión en grupo. Compartir y exponer en común.

– Mirar de otra manera a la evaluación como  un proceso, no como  búsqueda de resultados exclusivamente. Establecer acuerdos con los alumnos para comprometerlos a superarse (a ampliar su  capacidad: de aprender de forma independiente y de armar argumentos lógicos).

– Usar diversas estrategias de evaluación. Evaluar las consecuencias de cada una de las acciones que tomamos. Después de evaluar, hacer una devolución al alumno para que pueda corregir sus errores, completar lo que le faltó aprender y que desde ahí pueda pasar al siguiente paso de aprendizaje.

– Los exámenes deben ser novedosos pero no nuevos.

– Lo ideal es establecer las reglas/pautas de corrección de las consignas y la corrección de trabajos y parciales. Se podrá establecer con los alumnos las consignas de manera más clara así como transmitir que se espera de ellos, y como serán evaluados.

FINALMENTE, A MODO DE CIERRE, ALGUNAS IDEAS PARA COMPARTIR

– Conoce a tus alumnos. No solo aquello relacionado con la materia, es decir, sus conocimientos previos, incluso sus expectativas respecto de las mismas, sinó también aquello que se nos permita indagar de sus gustos personales (músicas, etc.) y necesidades cotidianos, sus preferencias, ello orientará las estrategias y las reformulaciones de las reglas del juego para poder sellar los futuros pactos o contratos.

– Sé entusiasta, que se note que hay pasión. Los estados anímicos del profesor, condicionan el desenvolvimiento de la clase, no te olvides de la importancia de la comunicación no verbal, muchas veces es hasta la más importante. Si no te sientes a gusto, es hora re replantearte el camino. Si bien que uno enseñe no garantiza que el otro aprenda, recuerde que casi todo se contagia; ¡la alegría y el entusiasmo en especial!

– Prepara tus clases. Planifica. Si bien la improvisación le quita rigidez, puede ser dañina si ello conduce a que la clase se nos vaya de las manos o nunca alcanzamos el objetivo deseado.

– Sé organizado. Selecciona, organiza y secuencia tu material, asegúrate que el mismo tenga el nivel apropiado, ejemplos de la realidad concretos y entendibles, que incluyan la suficiente ejercitación para que el alumnado logre aprender haciendo. Ayúdate con lo que has podido recabar de sus gustos y preferencias, si investigas, esa información te dará los ejemplos que necesitas.

– Presenta los contenidos en forma sencilla. Usa ejemplos reales y concretos, muchas veces es más útil esto que una “gran exposición” o clase “magistral”, donde por ahí, no logramos el objetivo deseado.

– Trabaja conjuntamente con todos los involucrados. Directamente el primer día de cursada, donde se establezca en equipo las reglas del juego, llevándolos a armar un listado de lo que se puede y lo que no. Y que deberá ser respetado por todos sin excepción.

– Presenta la Materia o Asignatura, buscando el consenso del alumnado. Logra mostrarla resaltando su importancia dentro del currículo, y en relación con otras asignaturas. De que se nutrieron para llegar a esta materia y de que se van a nutrir para arribar a las que siguen. Y lo fundamental, qué herramientas les dará para su desempeño profesional.

– Utiliza la mayor cantidad que te sea posible de recursos y tecnología. Muchas veces los alumnos están interesados en ayudarte a elaborar los contenidos con las herramientas que ellos dominan, podemos ir ajustando esas habilidades con el armado y cognición de contenidos. De a poco se construye el hábito. Y el ser parte genera pertenencia, y se propicia el aprendizaje colaborativos y te acercará a sus puntos de vista, a sus conocimientos previos, que te serán de utilidad para construir el puente desde ese punto de partida hasta dónde pretendes llegar.

– Fomenta la participación activa del estudiante y el trabajo en equipo. Es un hábito que se está perdiendo, muchas veces les cuesta interactuar con el otro con los otros…Proponer actividades que presenten un desafío pero que no sean imposibles de resolver con el nivel de conocimientos adquiridos a ese momento, para no generar frustración.

-Haz tu mejor esfuerzo en la elaboración de las evaluaciones, estudia de ser necesario las opciones que tienes. Evita que se fracase porque las consignas no han sido lo suficientemente claras. O los instrumentos presenten algún tipo de error en la confección que no te permita evaluar lo que realmente deseas evaluar. Recordando que aquí no es el momento de poner cosas nuevas, si novedosas, pero no nuevas…Ello iría en detrimento del saber hacer…

– Capacítate. Los docentes debemos ser los primeros y mejores alumnos; capacítese, indague y explore tanto o más que lo que lo que le pide a sus estudiantes.

– Renueva las miradas. Los tiempos han cambiado; cambie con ellos.

Y como cierre compartimos algunas frases:

“Si seguimos haciendo lo que venimos haciendo, seguiremos obteniendo los mismos resultados.”

“La clave no está en hacer lo que hacían nuestros docentes, sino en hacer lo que ellos haría en este contexto”.


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La comunicación en las instituciones

Decidí tomar la temática referida a la comunicación porque la misma se presenta como un problema en numerosas instituciones.

Comencemos el abordaje reflexionando acerca de qué entendemos cuando hablamos de comunicación.

Es posible que en este momento se encuentren evocando los elementos con que tradicionalmente aludimos al tema: emisor, receptor, mensaje, canal, ruido, código. Estos términos nos ayudarán a pensar, pero no serán suficientes.

Para abordar esta complejidad trabajemos con algunas definiciones elaboradas por directivos de nivel inicial en jornadas de capacitación vinculadas a Internet. Recordemos que las producciones que surgen del trabajo grupal poseen un plus que le es propio, en relación con lo realizado en el ámbito individual.

“La comunicación implica un emisor y un receptor que intentan relacionarse buscando códigos comunes, evitando las interferencias, a fin de entender al otro, relacionarse y compartir información”

En esta frase los autores aluden al intento que todos hacemos por tratar que los demás nos entiendan, a la par que reconocen implícitamente que no siempre llegamos a concretarlo.

Es un modo diferente de decir que no basta, como cree la teoría de la comunicación, con la elección adecuada de las palabras para lograr que el que nos escucha comprenda de qué hablamos. No existen palabras que puedan expresar acabadamente aquello que deseamos decir. Las palabras se deslizan hacia adelante, buscando nuevos términos que nunca nos llegan a satisfacer totalmente.

“El discurso convence, persuade, vende, seduce, al mismo tiempo informa, vehiculiza, separa. El discurso no crea realidad, forma parte de ella…”.

Estamos advertidos. No es una tarea sencilla el intentar comunicarse, aunque procuremos que “el mensaje sea claro, apuntemos al entendimiento, al intercambio, al acercamiento y a afianzarnos en los vínculos con las personas”.

En la riqueza está la dificultad ya que una misma palabra puede aludir a múltiples significados gracias a la polisemia del lenguaje. El chiste nos ofrece una maravillosa oportunidad para ejemplificarlo. Recordemos uno famoso, del no menos famoso Freud: una señora se pasea con un gato sobre su hombro. Pasa otra persona y le pregunta: ¿araña? A lo cual la señora le responde: “no, gato”.

Cuando hablamos el que nos escucha no siempre está entendiendo lo mismo que deseamos, o intentamos decir, es posible Jugar con las palabras en el chiste ya que es en el juego donde se produce el efecto de sorpresa, algo similar sucede cuando queremos decir algo, la polisemia siempre se presenta.

Ahora bien, el hecho de que digamos que es difícil comunicarse no quiere decir que sea imposible.

Les propongo, a los fines metodológicos, delimitar los diversos ámbitos de análisis en relación con la comunicación.

1- Comunicación de la escuela con el contexto
a) Contexto sociohistórico
La escuela se encuentra inscripta en un tiempo y lugar determinados, el cual resulta indiferente para la propia institución.

Tomamos como ejemplo paradigmático: la hiperinflación. En situaciones de crisis sociales como ésta los mensajes que “van y vienen” se pueden visualizar con mayor nitidez. Si la escuela es la vida misma, como decía Dewey, no es posible concebirla como una isla, lo que pasa en la vida, pasa en la escuela.

b) La Comunidad
Cada institución se va constituyendo desde el contrato y un mito fundacional. Y, desde ellos, fija las vinculaciones con la comunidad. Tanto el tener una fuerte presencia, como desconocerla, son mensajes que no quedarán afuera de sus muros.

Si “la comunicación es una interrelación donde intervienen la socialización, el diálogo, lo corporal, lo gestual en el que se generan vínculos” , podemos creer que el mayor compromiso de los miembros de la institución educativa con la comunidad, promoverá alguna respuesta -positiva- de la misma. Estoy hablando de un compromiso real y no de algo declamado. Si, por ejemplo, llegamos a la conclusión de que los padres de los niños no los alimentan adecuadamente porque desconocen cómo elaborar una dieta balanceada, ¿seguiremos observando o trataremos de proponer alguna actividad para, por lo menos paliar esta situación?. Reconozco que esto demanda tiempo, pero acordemos que a veces algunas soluciones llegan con un poco de ingenio.

2- La comunicación intrainstitucional
Una de las quejas más frecuentes escuchada en los diversos ámbitos consiste en que se ha producido algún problema de comunicación porque algo no se ha informado, no se ha dicho, no se ha notificado a quien debería saberlo. El que debía haber informado no informó, el que tenía que dar una respuesta no dijo nada.

Deseo aclarar que cuando aludo a la información estoy hablando no sólo de datos cuantitativos ya que puede suceder que conozcamos los valores estadísticos, pero con eso no alcanza. Hablo de lo relacionado con las informaciones que a diario circulan tales como los pedidos y consultas de los padres por ejemplo.

Debemos abordar los problemas de un modo sistemático. Por eso les propongo:
* Identificar el o los problemas que se presentan
* Elaborar hipótesis acerca de por qué pasa lo que pasa.
* Identificar soluciones
* Definir las acciones que creemos pueden conducirnos a solucionarlo, los medios, los plazos para concretarlos.
* Poner en marcha la propuesta comenzando con la recolección de información relevante.
* Redefinir el problema, en virtud de los datos recogidos.
* Evaluar y hacer los ajustes necesarios.

Recordemos que este trabajo tiene que realizarse con la colaboración de todos ya que el esfuerzo realizado individualmente es el primer obstáculo que encontraremos en el camino. La institución está conformada por personas y ellas son las que deben estar comprometidas en la búsqueda de soluciones.

Para recoger la información pueden trabajar con las producciones escritas: mensajes a los padres, mensajes a la comunidad, actas de reuniones de padres, actas de reuniones de capacitación, murales informativos, comunicaciones internas.

En ellas se evaluará:
* Redacción
* Claridad de expresión
* Precisión terminológica
* Vocabulario técnico En este caso debe tenerse en cuenta si se emplea cuando no es adecuado hacerlo. Por ejemplo en un mensaje a los padres.

También se debe procurar registrar aquello que se dice en forma oral. Es frecuente que se presente un conflicto entre lo que dice la docente, por ejemplo y lo que dice el padre. Es conveniente en todos los encuentros entre ambos se registre lo conversado ya que al ponerlo por escrito en numerosas ocasiones se puede visualizar la diferencia de opiniones.

Si trabajamos en una reunión grupal puede resultar de utilidad la técnica de “Torbellino de ideas” en la cual todos dicen en forma desordenada lo que piensan(por ejemplo sobre las causas del problema), una persona registra todo y luego proceden a ordenar las ideas de atendiendo a algún criterio.

Otra técnica interesante es la llamada “Desempeño de roles o roll-playing”. Mediante una situación, en la que los participantes se distienden, se puede presentar ideas, situaciones, dificultades que no pueden ser dichas de otro modo. Los gestos, la postura, la mirada comunican tanto como las palabras. Considero que lo corporal es un aspecto descuidado de nuestra educación, y muchas veces emitimos mensajes disociados; decimos algo con las palabras y otra cosa con el cuerpo. Por supuesto que no es intencional, pero si no llegamos a verlo no podremos visualizar cómo solucionarlo.

Dejemos que surjan ” los pensamientos descalzos que habitan en el cuerpo…”

Analicemos algunas cuestiones puntuales.
En ocasiones llegan a nuestros oídos los problemas cuando ya es tarde.
Si el conflicto proviene de la relación con el contexto podemos re- pensar:
* ¿Existan canales de comunicación entre la escuela y la comunidad?
* ¿Son suficientes?
* ¿Son los adecuados?.
* En caso negativo: ¿qué deberíamos modificar?

En todas las situaciones podemos ver:
* ¿Qué o quiénes obstaculizan la comunicación?
* ¿Por qué la información llegue a último momento?.
* ¿Cómo podemos modificarlo?
* El lenguaje empleado ¿permite comunicarnos con fluidez?.
* ¿Es claro?
* La actitud demostrada por los diversos actores intervinientes. ¿Favorece u obstaculiza la comunicación?
* ¿Quiénes toman las decisiones de transmitir o no una información?
* ¿Cómo influyen estas decisiones en el funcionamiento institucional?
* ¿Quiénes se beneficien y quiénes se perjudican con estas decisiones?
* ¿En qué situaciones se manifiesta la mayor conflictividad?. ¿A qué puedo atribuirlo?.
* ¿Qué ritos pueden obstaculizar la comunicación? ¿Cómo modificarlos?

Éstas son sólo algunas de las múltiples preguntas que tenemos que formularnos. No tengamos temer a las preguntas.

Pensemos que si nos instalamos en la queja la situación se repetirá una y otra vez.

Les sugiero recolectar la información de todos los actores sociales implicados a través de encuestas realizadas en forma anónima. La participación en las decisiones no resulta sencilla ni fácil de concretarse, pero creo que sólo con el compromiso de los que integramos y conformamos las instituciones es que podremos hacer de ellas un espacio de encuentro con los otros.

La diversidad debe contribuir a un di-a-logo, es posible debatir, en lugar de discutir o simplemente criticar al otro porque no piensa como yo.

Para finalizar, les dejo una inquietud. Hasta ahora nos hemos situado haciendo referencia a las comunicaciones tradicionales, pero la tecnología ha subvertido estas relaciones que no podemos, ni debemos desconocer. El mundo de Internet plantea un nuevo desafío al que, espero, la educación se integre para trabajar desde allí y no desde la vereda de los que observan. Esta decisión también depende de nosotros.


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Las reuniones en las instituciones

Las reuniones que realizamos en las escuelas se hallan inscriptas dentro de marco normativo que nos lleva a ubicarlas, generalmente, como obligatorias y a situarlas dentro de la planificación institucional.

Es en el seno de los equipos de conducción donde, en la mayoría de los casos, surgen las diversas temáticas a tratar y se organizan las tareas. Son planificadas con tiempo y dedicación, aunque esto no impide que en ellas se presenten problemas. A menudo no producen los resultados esperados, e incluso llegan a generar efectos contrarios a los deseados.

A partir de la implementación de la ley han surgido diversos replanteos acerca de las causas por las cuales la capacitación docente no ha conducido a los resultados esperados. Diversos autores vienen trabajando sobre esta problemática, pero debemos conocerlas para evitar –en lo posible- reproducirla en nuestras instituciones. Haré solo una mención a algunos ítems a tener en cuenta:

Construimos una biografía escolar a lo largo de nuestra vida escolar. La misma está compuesta por diversos momentos de formación: la inicial(socialización), la intencional(en el sistema educativo) y la profesional. Ésta última ocupa sólo la fase final de la formación, arribando a ella con un importante caudal de representaciones previas acerca del rol docente

No salimos de la escuela para insertarnos en el ámbito laboral

Poseemos supuestos, ideas previas que mantenemos sin cuestionar y sin reconocer.

Trataremos de buscar indicadores que nos permitan poder ver aquello que obstaculiza las diversas propuestas ya que no es suficiente la buena voluntad.

Comencemos por las reuniones de “Capacitación” tratando de visibilizar cómo las concebimos, es decir cómo las pensamos y qué efectos producimos, al tomar decisiones en uno u otro sentido.
Para esto los invito a revisar algunas de las propuestas de Capacitación (si desean ampliar esta temática pueden consultar: BLAKE, O. “La Capacitación.: un recurso dinamizador de las organizaciones”) que usamos:

1- La Capacitación “sustitutiva”: transcurre en un clima agradable, con expertos muchas veces carismáticos, donde los objetivos no quedan muy claros. A veces se realizan con el solo deseo de motivar a los actores a la tarea, otras para responder a ciertas normativas, o para convencer a quienes no están convencidos de algo. Pero las experiencias demuestran que sólo se logra que se termine desconfiando de lo que se propone.
Nunca resulta sencillo remover nuestras creencias y representaciones y no basta con escuchar algo que parece interesante.

2- La Capacitación ”fantasiosa”: acontece cuando exageramos las expectativas de lo que podremos hacer. En este aspecto tenemos que considerar no sólo qué prometemos sino también cómo pensamos concretarlo. Tenemos en éste último caso por lo menos tres alternativas:
a) Desde una lógica deductiva donde presentamos un texto teórico y realizamos una actividad que se deriva de lo leído-escuchado
b) Desde una lógica práctica donde se aprende haciendo
c) Desde una lógica de reflexión- problematización donde se parte de una situación que será analizada atendiendo a indicadores propuestos o construidos. Personalmente creo que sólo ésta última puede conducirnos a recorrer los caminos deseados.

3- La Capacitación “mágica” alude a aquella en la que pensamos que basta con unos pocos encuentros para lograr el objetivo deseado. Un ejemplo típico es el referido a uso de la tecnología. En demasiadas ocasiones se llega a creer que basta con el empleo de videos, retroproyector o rotafolio para lograr los objetivos. Pero estos son solo herramientas que pueden ayudarnos, o no. Son medios no fines en sí mismos.

4- La Capacitación “autónoma” hace referencia a las reuniones que hacemos desvinculadas de la organización, sin atender a las características culturales propias. Tal vez en este apartado podamos incluir aquellas en las que llamamos a un especialista que no conoce a la institución y que trae un saber desvinculado de la tarea docente. No alcanza saber algo para poder transmitirlo, hay que conocer la cultura profesional. Como docentes manejamos códigos comunes que podremos revisar en la medida de que los conozcamos.

Pongamos un ejemplo: en una escuela se convoca a una reunión de capacitación, pero antes de comenzar se exponen algunas normativas institucionales: tareas específicas a realizar, calendario escolar, etc. En este caso lo institucional necesariamente va a “filtrarse” a lo largo del encuentro y se manifestará a través de la queja, del cansancio, del malestar…

5- La Capacitación “auténtica” este apartado lo he incluido porque creo que no podemos pensar sólo en lo que no debemos hacer sino también en aquello hacia lo cual deseamos tender. Tal vez el nombre es algo pretencioso pero creo que vale la pena intentarlo. Para hacerlo es necesario pensar en los equipos de trabajo. En ellos el grupo brinda un plus a la suma de trabajos individuales, donde surgen acuerdos y divergencias, pero fundamentalmente se promueve el compromiso.

“…En el trabajo en equipo se favorecen intercambios comunicativos diferentes, se facilita y permite la negociación y articulación de argumentos donde el aprendizaje deja de ser la incorporación de conocimientos como una “cosa” cerrada (…) para convertirse en un proceso de construcción…”

(Ministerio de Cultura y Educación. Secretaría de Programación y Gestión educativa. Programa de Capacitación para el 3º ciclo, página 60. Mimeografiado.)

Tratarmos, entonces de ir desentrañando, abriendo las problemáticas que se presentan en nuestras instituciones para evitar que nos tomen de sorpresa y, en lo posible, podamos prevenirlas.

Evaluemos el aporte de las reuniones a la dinámica institucional

Las reuniones propician:

El encuentro de aquellos que usualmente se hallan aislados en sus tareas diarias

El intercambio de puntos de vista, opiniones, ideas, experiencias

La creación de un ambiente cálido de trabajo

El conocimiento de las competencias personales y grupales

La organización y delegación de tareas basándose en el punto anterior.

Recordemos que se enmarcan en el Proyecto Educativo Institucional (P.E.I.) en el deben haber participado todos los actores sociales en su elaboración y re-elaboración y por lo tanto, conocerlo. El P E I tiene que estar “a la mano” y requiere de una actualización constante (debe ser un instrumento dinámico y no sólo un papel lleno de buenas intenciones).

Al planificar las reuniones tenemos que prever:
1- La distribución de tareas del equipo de trabajo
2- La administración del tiempo:
a) La frecuencia con estimamos realizarlas (lo que será conocido por todos con suficiente antelación para favorecer la organización y la asistencia)
b) El horario afectado en éste y los siguientes encuentros
3- Las personas que deberían asistir a las mismas, de la institución o fuera de ella
4- Los objetivos que perseguimos
5- Las temáticas-problemáticas a tratar
6- La modalidad y dinámica de la reunión: expositiva, práctica o de resolución de situaciones (con la consiguiente estimación de tiempo en cada caso).
7- Los recursos que necesitamos para llevarla a cabo
8- La comunicación de la información

Pensemos que las temáticas pueden surgir de un relevamiento intrainstitucional. Sugiero que el mismo se efectúe a través de un cuestionario realizado en forma anónima. Ésta última característica debe cuidarse ya que con excesiva frecuencia vemos que muchos docentes no sugieren temáticas que les interesa profundizar porque no desean que los otros, en este caso el equipo de conducción, tenga la imagen de que hay algo no saben.
Una posible temática a trabajar en los primeros encuentros podría ser lo relacionado con nuestro papel, como docentes, en esta sociedad que se encuentra marcada por lo vertiginoso de los cambios. Éste puede ser un posible “disparador” de otros posicionamientos. Este momento socio-histórico es indudablemente diferente a aquel en que se constituyó la escuela tal como hoy la conocemos. Ya no somos aquellos que todo lo sabemos, aunque el conocimiento debe tener un lugar relevante.

Como estuvimos tomando lo referido a Capacitación en forma predominante.enunciaré algunas modalidades que merecen ser tenidas en cuenta:
1- Seminario
2- Debates
3- Talleres
4- Foros
5- Capacitación acción
6- Coloquios con exposición y discusión
7- Análisis, sistematización de textos especializados y síntesis
8- Socialización de experiencias
9- Análisis sistemático de incidentes críticos
10- Jornadas trimestrales de estudio en base a una agenda

Creo que las reuniones las tenemos que pensar como una obra de teatro constituida por
1- La apertura
2- El desarrollo
3- El cierre: sugiero instrumentar una evaluación para evaluar la modalidad empleada, sugerencias, propuestas, puntos de vista a considerar.

En la apertura se presentan los actores, en este caso somos actores sociales, la problemática, los objetivos y el encuadre teórico-referencial. Pensemos que del modo en que planteemos la situación dependerá el desarrollo de la misma: una teoría, una tarea práctica o una situación de resolución de problemáticas. Somos profesionales de la educación y no simples transmisores de un saber y como tales deberíamos habilitar lugares en los que podamos producir y compartir el conocimiento.

Para el cierre: sugiero evaluar la modalidad empleada, sugerencias, propuestas, puntos de vista a considerar, temáticas relevantes, dificultades. Siempre en forma anónima.
Estas son algunas líneas para comenzar a trabajar. No agota el abordaje posible.


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Curso virtual elaborado por Internet en forma colaborativa

Como docentes tenemos en nuestras manos la posibilidad de usar lo que la tecnología nos ofrece para socializar el conocimiento y efectuar ese pasaje necesario de estar posicionados como pasivos consumidores de conocimientos a ser activos productores de los mismos.