En los últimos años, y por diversos motivos, se han erigido voces que promueven debates o tal vez nuevos dogmatismos, con relación a la educación.
En primer lugar debo aclararles que estas reflexiones no son objetivas- ya que ninguna reflexión lo es. Ellas son el producto de un sujeto, que vive en una sociedad determinada, en un tiempo histórico que le tocó en suerte. Somos nosotros los responsables de nuestros decires y tenemos que, por lo menos, tratar de contextuarlos.
Siempre miramos desde algún lugar. Lo hacemos desde nuestros supuestos, nuestras creencias, nuestros mitos y paradigmas. Sabemos que los supuestos que los encuadres teóricos sostienen permanecen "invisibilizados". Esto requerirá del esfuerzo de avanzar procurando explicitarlos (Ana María Fernández,1997).
Considero que todo lo realizado por el hombre posee una génesis y se halla entramado y atravesado por múltiples significaciones. Del mismo modo los hilos que tejen la urdimbre de la escuela, es texto que se fue armando con el contexto del que forma parte.
Concibo a la praxis educativa como una trama que se fue armando, o desarmando a lo largo, y a través, de un proceso. Por esto creo necesario abrir interrogantes e ir "desanudando" y "desnudando" este tejido social.
Volviendo a la educación. Durante años hemos escuchado explicaciones, que provienen de diversas personalidades, acerca de lo que sucede en las instituciones.
Ahora bien, es verdad que no todos pasamos por las aulas como docentes, pero algo podemos decir acerca de las escuelas ya que todos fuimos, alguna vez, estudiantes.
Les ofrezco una posible clasificación, en relación con los que hablamos por estas instituciones:
Los que ofrecen explicaciones porque fueron alumnos, mejor dicho estudiantes. Este grupo lo integran los diversos actores sociales: comunicadores, especialistas en otras áreas, padres, miembros de los poderes ejecutivo y legislativo de las distintas jurisdicciones
Los que recibieron formación específica, y se constituyen en especialistas en el área educativa
Los que se formaron como docentes en diversos momentos históricos pero que no continuaron su formación académica
Los que fuimos estudiantes, nos formamos como docentes y continuamos en este proceso, ya que creemos que nunca podremos decir que "ya sabemos". Nuestra tarea será interrogar ahí donde otros pusieron respuestas.
Propongo:
- Abordar el análisis a través de una tarea de indagación crítica, tarea que no será simple, ni se producirá con un solo movimiento..
"...se trata de pensar sobre lo hecho mientras se
busca conocer con más precisión eso que como
hecho deberá ser des-hecho..."
- Ahondar en el mismo empleando la que llamo reflexión "problematizadora" de las prácticas escolares
- "Desnaturalizar lo naturalizado", ("naturalizado" que por ser parte de su paisaje no podrá ser visto) problematizar lo obvio", sosteniendo un posicionamiento crítico, tratando de
..."cuestionar las evidencias, y los postulados, sacudir los hábitos, las formas de actuar, y de pensar, en disipar las familiaridades admitidas, en retomar la medida de las reglas y de las instituciones... .
- Creo que las teorías deben "funcionar" como "cajas de herramientas" que posibiliten abrir, multiplicar (M. Foucault) para cuestionando, incluso, aquello que sostenemos, para no encerrarnos en un circuito cerrado donde solo encontramos aquello que colocamos primero.
- Se trata de avanzar por un camino no excento de dificultades procurando abrir preguntas allí donde, lo que presenta como excesivamente "familiar" y por ser tal, no abre interrogantes.
- Mi propuesta metodológica será tratar de indagar, cuestionar, historizar para evitar caer, aunque no sin riesgo de hacerlo, en lo que Hegel llamó "recaída en la inmediatez"(una vez construida una noción, una estructura se olvida el proceso por el cual se construyó)
- A fin de ampliar lo que les estoy proponiendo los invito a pensar en cuando preguntamos a una persona cuándo nació se procura ubicar una fecha. Esa fecha, constituye una marca, pero nadie pondrá en duda que no ha comenzado todo ahí. Unos meses antes se ido preparando un lugar para aquel que luego será "el recién nacido" (pensemos que "la no preparación" del lugar también dejará su impronta en este sujeto).Asimismo, se le ha escogido un nombre.(¿Repararon ustedes en que el nombre "propio" es aquello que, precisamente, nos fue elegido por otros, nos viene desde el otro, y es tal vez lo más ajeno?).
- Les propongo que: reflexionemos juntos acerca de que así como cuando advenimos al mundo, ya tenemos una historia, así, cuando pensamos en la educación argentina de hoy, la misma también tiene una "prehistoria" que no debería desconocerse.
Para comenzar el análisis por el contexto, contexto que constituye el texto. Y espero que ustedes, desde el lugar donde se encuentren, puedan ir abriendo este abanico de análisis.
Para aludir al proceso de constitución actual creo conveniente comenzar haciendo un breve recorrido histórico.
El "sistema" educativo argentino se constituyó a partir de la yuxtaposición de partes que se fueron relacionando, de algún modo entre sí, creció a la sombra de las necesidades y, como en gran parte de nuestra historia, fue tratando de responder a las urgencias, en lugar de gestarse de modo que los elementos que lo constituyen formen un todo, aunque atravesado por las particulares circunstancias socio-históricas.
Recordemos que la primera ley que incluye a todos los niveles es la presente, y analizarla excede las posibilidades de este trabajo.
Una breve aproximación da cuenta que:
Según expresa Felix Luna, en tiempos de la colonia, tan pronto como se establecía un cabildo, debía contratarse un maestro de primeras letras.
Recordemos que en el siglo XVII de la mano de los "Borbones" llega el despotismo ilustrado a España, y por lo tanto a América ("las luces de la razón debía disipar las tinieblas de la ignorancia").
En el período colonial hubo escuelas "del rey"(pertenecían a los municipios) y escuelas religiosas(a los conventos).
Los estudios secundarios se impartían también en los conventos
En los tiempos de la independencia las "Provincias Unidas del Río de la Plata" contábamos con dos Universidades (la de Charcas, que se pierde más tarde por pertenecer al Alto Perú, y la de Córdoba, fundada por los Jesuitas), y con algunas escuelas municipales de primeras letras, y religiosas.
Deberemos esperar a fines del siglo XIX para que se funde el "Colegio Nacional", concebido para formar a la futura clase dirigente, y la Universidad de Bs. As., Y al XX para que se establezcan las escuelas técnicas, la Universidad Tecnológica (antes Universidad Obrera) surgidas por la presión que ejercían los inmigrantes por ser incorporados a la educación. También en este siglo nace la Universidad de La Plata, a la luz del espíritu científico de principios de siglo.
Recordemos que hacia fines del siglo XIX nuestros gobernantes y dirigentes tenían por objetivo la consolidación del naciente estado nacional. Ellos tenían sus ojos puestos en Europa y en América del Norte. Basta citar, a modo de ejemplo lo que afirmaba Sarmiento. Éste decía que si colocaban un hombre "industrioso" al lado de uno que no lo era, transformaría el segundo dándole las características del primero.
Para lograrlo pensaban recurrir, básicamente, a: la inmigración(a hombres y mujeres provenientes de Europa del Norte) y a la educación.
La inmigración fue propiciada por:
condiciones internas, sociopolíticas e históricas
- se pretendía "formar al ciudadano", a través de la laicización de la enseñanza y de la organización de la instrucción pública, la cual se pretendía extender a toda la población (1884 se sanciona la ley 1420).
- se esperaba que llegaran europeos del norte, para poblar nuestro país.
- sanción de una Constitución que lo facilitaba.
- extenso territorio sin poblar.
condiciones externas:
- América era idealizada como la tierra de la "promisión".
- En Europa una gran masa de la población vivía condiciones de vida miserables, producida, entre otras variables, por el proceso de industrialización. Estas circunstancias vitales llevaron a hombres y mujeres en busca de "nuevos horizontes".
Durante el presente siglo la población que fue llegando a la Argentina, provino de Europa del sur, principalmente España e Italia. Ellos desearon que sus hijos se incorporaran a la sociedad, y creyeron que uno de los instrumentos requeridos para lograrlo era la educación. Así, esta población ejerció una fuerte presión para que sus hijos pudieran asistir a niveles educativos cada vez mayores.
Los dirigentes de fines del siglo XIX y algunos del XX concibieron a la educación como una inversión. Así por decenios, fue pensada como "motor de cambio". Se trabajó para erradicar el analfabetismo y para posibilitar el ingreso, de la población, a los niveles superiores de la educación
Pero esto no duró para siempre
Llegó el liberalismo, o algún tipo de "conservadurismo" disfrazado de otra cosa, rápidamente:
- Se ubicó a la educación en el "carril" de los gastos. Y todo gasto puede merecer la categoría de "superfluo", y por lo tanto merece o bien ser eliminado o bien reducido. Ellos, que tienen la mirada puesta en los "países más desarrollados" no supieron ver cuáles son que más invierten en educación, quienes no la dejan de concebir como "palanca" del "desarrollo"
- se dedicaron a la persecución de los "intelectuales", de aquellos que por invitar a la reflexión podían resultar peligrosos
Durante años hemos creído que éramos diferentes a nuestros hermanos latinoamericanos, y en parte, nos sentíamos orgullosos por esto.
Nos creíamos europeos en América. Creo que es hora de plantearnos, por lo menos, a qué nos ha llevado esta posición, a qué nos lleva estar en lugar en donde nos vemos como extranjeros en nuestra propia tierra, y donde desacreditamos aquello que nos constituye.
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