Juntos contemplemos el día que entre penas
y tristezas por sus hijos llore la madre tierra,
mientras en la noche y a hurtadillas se esconde
entre la bruma oscura la mala raza.
Otro día vendrá en que los hijos
de los hijos lleguen hasta la cima de
la anhelada libertad y con los ojos
llenos de lágrimas de bondad
le canten al mundo por la paz.
Soñemos amor mío con los hijos
que serán y no vendrán,
porque otros cielos
contemplarán
allá en la eternidad.
Espérame allá en esa eternidad
el día que por fin el encuentro vendrá
será maravilloso corazón
contemplar en el ocaso
nuestro amor.