home
contacto guestbook
     
   
 
 
 
POEMARIO
 
COLOQUIO A LA MUERTE

La Muerte vino con su guadaña filosa,
Se acercó a mí, con sus pasos sin ruido,
Me toca el hombro con su mano ososa,
Quiere conversar conmigo, en coloquio entendido.

No me sobresalto ante la negra presencia
Que se alza ante mí, con su filo brilloso,
Tranquila mi mano se apega a la ciencia
Que por dentro me dice el verso delicioso.

Y le dije a la Muerte, con altiva mirada:
"Te has equivocado, mi tiempo aún no llega,
soy joven y sano y mi voz muy marcada
es himno broncíneo de la hermosa vega".

Me responde la Muerte, con su hablar de ultratumba:
"Eres muy necio, la hora no distingue
si estás gris de los años, o con fuerza profunda,
que no hay tiempo precioso cuando la vida se extingue".

Aún muy tranquilo, seguro de mi habla, le replico:
"No me puedes llevar, pues no he visto la Tierra,
pero aún me falta la celestial tarea, que el rico
y el pobre igual sienten; del amor hablo y no de la guerra".

"De nuevo eres necio", me esputa la Muerte,
"El amor es un mundo que me ha superado,
no le doblé la mano, ni pretendo tal suerte,
que aman todavía a los que me he llevado".

Ante estas sentencias caigo rendido,
Me he dado cuenta de que el momento ha llegado,
Y le tiendo la mano que la tuya no ha sentido
Y me adentro en el largo pasillo de los que han callado.


--------------------------------------------------------------------------------

CAJA CON MEDALLAS

Tengo una caja con medallas
Casi todas de primer lugar,
Brilla el oro fantasioso y la segundona plata;
La caja con medallas
Orgulloso me hace estar.
Tengo una caja con medallas. No tengo pan.
¿Qué importa? Tengo medallas
que son símbolos del triunfo, símbolos que dicen que
a los otros pude aplastar.
Tengo una caja con medallas. No tengo pan.
Tengo hambre, mis medallas me han de salvar.
¿Cómo puede estar famélico este campeón?
¡Qué falta de respeto!
Como si no valiera nada esta caja con medallas.
Tengo una caja con medallas. No tengo pan.
Tengo hambre. Estoy solo.
¡Cómo brillan mis preseas! ¡Ni el sol las puede igualar!
¡Qué tonta es la gente!
¡Ante el fulgor de mi orgullo no se quieren iluminar!
Tengo una caja con medallas. No tengo pan.
Tengo hambre. Estoy solo. No puedo amar.
Quiero botar estas estúpidas medallas
Pues todo han alejado de mi hogar.
Ahora me doy cuenta que el orgullo
No es moneda que se pueda transar
Y el tener una caja llena de medallas
No sirve de nada
Cuando el alma no para de llorar.


--------------------------------------------------------------------------------

CCXLII

¿Y qué es la poesía más que la vida escrita?
¿Qué es sino un espejo en que se mira?
El verso es el rostro del alma sucinta
Que se volvió palabra que el mundo admira.

¿Qué más útil que una estrofa para conocer
toda la vida que se siente en el alma?
Las estrofas hablan con mil voces al leer
Las rimas benditas que hizo nace la palma.

En todas las palabras de un poema viven
Todas las imágenes que alimentaron la pupila
A lo largo de la vida que el hombre describe
Y también bajo el delicioso manto que obnubila.

No leáis las biografías, evitad la pesada historia,
Que perderéis tiempo hermoso y vista buena
En recorrer los vastos pergaminos de la memoria
Sin haber averiguado la verdadera esencia eterna.

Abrid los ojos y oídos reales al poeta,
Él es el verdadero trovador de trascendencia,
Escuchad el verso efervescente, la veta
Deliciosa de las almas retratadas sin ciencia.

No temáis en recorrer estas palabras de vida,
Que ellas miran al tiempo y ríen en su cara,
Si amor, pena, curiosidad o pasión encendida
Sientes será el poema tu remedio, tu repara.

Si deseáis saber la vida lean el poema,
Para conocer al verdadero hombre basta leer;
Si deseas pregonar la pasión de tu alma
Crea el poema para que el mundo pueda crecer.


--------------------------------------------------------------------------------

CCXLI

De todo no sé nada, y de nada sé todo,
No siempre hablo correcto y lo correcto
No siempre se las arregla de modo
Para visitarme y enseñarme a ser perfecto.

No siempre estoy sonriendo y me sonríen
Sólo algunas buenas personas
Que no son aquellas que se ríen
Del verso triste y largo que apasiona.

No siempre sueño y cuando sueño
Se alejan las realidades como pájaros
Que hoy son estrellas en un cielo sin dueño,
Gotas brillantes, disidentes del negro cántaro.

Nunca lloro cuando quiero y lo que lloro
No son lágrimas sinceras de un amor perdido
Sino falsos prismas sin forma ni decoro
Hastiados del ocio del espíritu desvanecido.

No ayudo a todos los que quisiera y si quisiera
Todos deberían estar a distancias siderales,
Tan lejos que mi alma omnipresente no las viera
Ni las escuchen mis agudos oídos invernales.

Ante el resto poco tengo y lo que tengo
Vale menos que un puñado de suspiros,
Mas mi tesoro es de amatista y lo retengo
Cerca de donde mi corazón eterno da respiros.

Yo no soy tan bueno como quiero, pero
¿Quién diablos es tan bueno como quiere?
Pero en busca de ser bueno yo espero
Tu alma buena y pulida que no muere.


--------------------------------------------------------------------------------

CXCVIII

El aire ignoto se apaga,
Los bocinas enfermas callan,
Las voces insensatas se esfuman,
Los gritos desvariados se alejan,
Los tacones secos se aligeran,
La letra impresa se escapa,
La luz regalada se ajusta,
El calor lacerante se modera,
La desértica boca se humedece,
Los ojos distraídos entornados se despiertan,
Los pájaros desubicados se cambian,
La escalera resbaladiza te atrapa,
Las piernas inmutables tiemblan,
La compañía designada renuncia,
El canal de la mirada se prepara,
La ciudad desatenta te escucha,
Las voces inútiles no te hablan,
El árbol consolidado te acaricia,
Las hojas de las plantas te cantan,
Las alturas insolentes se agachan,
El viento tenue te palmotea,
El sudor mineral te aguija,
El pasado de fracasos te arenga,
Los sueños de existencia te visitan,
La cobardía galopante te atropella,
El mutismo lentamente te conquista,
La cercanía ansiada te arrolla,
Los pasos que se sienten te marcan,
La solución al momento te abandona,
La soledad impotente te atenaza,
El corazón palpitante te estrangula,
Los nervios vivos, que vives te recuerdan,
El amor encendido te avasalla,
Te has aparecido.


--------------------------------------------------------------------------------

QUÁSAR

Soy Quásar,
Hombre del poema del tiempo,
Borracho del pasado de sueños,
Envilecido de los anhelos del viento,
Amante de la muerte salvadora,
Amante de los ojos milenarios,
Lejanos en las mañanas de invierno.
Soy Quásar,
El que se yergue ante primaveras olorosas,
se despiertan perezosos mis ojos,
se estira mi mente soñolienta
apenas se presenta la princesa.
Soy Quásar,
El de sueños lejanos,
El de labios jamás tocados,
Ése es el que les habla.
Soy Quásar
Nadie me conoce de veras,
Todos ven mi careta de Venecia,
El fondo de mis pupilas es desconocido,
Y no lo verán hasta que haya muerto,
Y crezca mi destino
Y las torres del misterio
De un hombre abandonado.
Soy Quásar,
Pájaro solitario de primavera,
Que libre por el mundo vuela,
Que llorará cuando le duela
Un amor verdadero, un poema
Que le hayan dado en primavera.
Soy Quásar,
Ser del tiempo, rey del futuro.
El poema nocturno,
El amor de la princesa sin rostro
Siempre será mi mundo.

Tir Na Nog, tierra de juventud y de belleza

Tengo una idea
Seamos todos frescos y lozanos
Como la flor de la montaña.
Seamos todos bellos y jóvenes,
Como lo es el sol cuando se asoma
En las mañanas de Tir Na Nog.

Tengo una idea,
Seamos todos un poco felices,
Seamos un poco tiernos
Como quizás lo es esa flor de la montaña,
Probablemente tierno y feliz es el sol
Que se asoma en las mañanas de Tir Na Nog.

Tengo una idea,
Seamos plenamente felices,
Amémonos sin pensar,
Y captemos tú y yo el perfume de esa flor de la montaña
Sin que necesariamente tengamos que viajar
A la inexistente tierra de Tir Na Nog.


--------------------------------------------------------------------------------

CETERIS PARIBUS

Yo soy la incógnita que no se revela,
Soy la flor que no nace en un campo florido
Vivo en el mundo pensando en la esquela
Que se escribe con sangre de corazón dolido.

Y yo permanezco en la tormenta.

Yo soy el secreto sin mayor contenido
Para el mundo díscolo de fugaz alegría,
Son la esperanza los pilares de lo vivido,
Del templo el soporte es melancolía.

Y yo permanezco en la tormenta.

Todo se mueve con velocidad vertiginosa,
Se disparan las vidas en febriles romerías,
Yo me quedaré observando envejecer la rosa
En medio del silencio que la noche regalaría.

Y yo permanezco en la tormenta.

Mi camino a casa me desola a cada paso
Hasta yacer solitario tras el sol que me abrasa,
En un túnel estoy, de luz muy escaso,
Ni el alma ilusionada sabrá lo que pasa.

Y yo permanezco en la tormenta.

En la cálida noche sólo surgen preguntas
Que se lanzan al tiempo de un abismo blanco
Los ojos miran, al fondo del pozo trasuntan
El deseo tan tierno de llorar por todos flancos.

Y yo, como siempre, permanezco en la tormenta.


--------------------------------------------------------------------------------

CCXXXVIII

¿Dónde aprendiste a nadar?
¿Dónde aprendiste a mirar?
Sin recordar que de luna las noches serán
Te lanzas al río del amor estelar.

¿Recuerdas que lo imprevisto hay que planear?
¿Sueñas a veces sin querer despertar?
No te caigas muy luego a la fuente solar
Ni recuerdes el instante que te hizo callar.

¿Caminaste sobre el abismo sin fondo?
¿Te balanceaste sin prisa en el negro invisible?
Quizás no has respirado los mares a fondo
O bien no has degustado candor irreversible.

¿Qué mora dentro de tu cabeza?
¿Abre la puerta aquel huésped de su morada?
Me pregunto si saldrá en palabras expresas
Algún tierno sentido de mi princesa enamorada.

¿Dónde aprendiste que tu sangre es roja?
Quizás donde mismo que el sol es amarillo,
Y si bien sabes que el agua te moja
No tienes idea que hay un amor tan sencillo.

Y cae la lluvia a todas las cosas,
Su manto de invierno nos deja perplejos,
Del hálito gélido no se libran las rosas
Que son de un amor sin rostro el reflejo.

¿Dónde aprendes a vivir cada día?
¿Viste en el aire tus dichos altivos?
Sólo me dices que de buscar no cesaría
Si fueses el ideal de mis sueños esquivos.


--------------------------------------------------------------------------------

CCXLVIII

Y yo me pregunto:

¿Es grande el amor de los que nunca han besado?
Y no hablo de los tenues niños de pecho
Sino de los de alma grande e intelecto madurado
Pero aún del labio bello no inician el trecho.

Es difícil de creer, casi imposible,
La existencia de un boca virgen,
Si lo escuchas no creerás plausible
Que no haya beso si de amor hay el germen.

Pero el mundo gigantesco todo cobija,
Tanto mal y bien sobre su rostro alberga,
Por cierto a quien no sabe la visión fija
De la boca femenina, melosa y roja vega.

Frente a un atardecer en una playa solitaria
O en la tormenta de un lago de esmeralda
Encontraréis a estas almas petitorias
Del tesoro inocente de labios y de blancas espaldas.

Su deseo es tan grande y tan inmenso
Y también su hermosa vocación de ermitaños
Que un seguro choque sería intenso,
Mas el alma crecería con los años.

Entonces esta alma ingente responde
A esta pregunta que ha abierto el pensar,
Es tan grande el amor que esconde
Aquel hombre sencillo que el beso no ha podido dar.

 
 
 
Sobre el autor
_Quasar
José Ignacio Silva
Email:
jisa39@tutopia.com
 

 

 

Poemas

Elena

Poemario

La Amistad

Amado Poeta

De todo un poco

 

 

 

Frases

He aprendido

Tómate tiempo

Frases populares

 

 

 

Cuentos y relatos

Para pensar

La Carpintería

Una historia para recordar

El paradigma de la riqueza

La yerba mate

Carta de papá

Lo aprendí en el jardín

Un mensaje para tener en cuenta

El hombre y los amigos

La justa distancia

Para compartir

Eres responsable

El Amor y la Muerte

El mito de la media naranja

Reflexiona acerca de tu vida

La paradoja de nuestro tiempo

Eres el resultado de ti mismo

Aprendemos de los chicos

El atrapasueños

La Aceptación

Carta a un claustro de profesores

 

 

 

Aunque la fiestas hayan pasado

El arbolito de Navidad

Villancicos y tradiciones

   
NuestrAldea 2007 | Aviso Legal | Diseño Skizze