La sociedad cambia, y eso no es una novedad, siempre ha cambiado. Pero en nuestra época este cambio posee, entre otras, una característica distintiva: se sucede a un ritmo que muchas veces tememos no poder alcanzar. Sin ir muy lejos, nuestros abuelos y abuelas veían pasar un auto cuya velocidad no excedía los 40 Km. por hora, y eso era motivo de asombro. Ahora, a nadie le llama la atención la rapidez con que desplazan los vehículos. El vértigo ha pasado a formar parte de nuestro paisaje urbano( más allá de las consecuencias que esto ocasione).
Los cambios tecnológicos han modificado nuestras vidas y se han incorporado a nuestros hogares. ¿Pueden imaginar una casa sin estos artefactos llamados electrodomésticos? Llegan a constituir herramientas sin las cuales los resulta difícil pensar las actividades hogareñas.
La computadora es uno de esos elementos que, poco a poco, se ha instalado junto con el resto. Aunque no la recibimos de la misma manera. Pertenecemos a una generación que llamaría intermedia. Nuestros hijos se mueven como “pez en el agua”, nuestros padres solo llegan a ella para realizar las actividades imprescindibles. ¿Y nosotros? Tenemos que aprender a usarlas como una herramienta, a perderle el miedo, a convertirla en algo que nos sirva para aliviar el trabajo y que nos haga realizar las actividades previstas en el menor tiempo posible. Esta tarea requiere de nuestro esfuerzo, pero vale la pena intentarlo.
Personalmente mi acceso estuvo marcado por las palabras de mi hija: “sentate y probá, no le podés hacer nada a la máquina, ella siempre te pide que confirmes lo que querés hacer”. Y así fue. Y con el mismo principio fue como accedí a Internet.
Antes de hablar de Internet hagamos algo de historia. Ésta es una historia que se ha transmitido al modo de los primeros relatos orales, pasa de unos a otros, sin que sepamos con exactitud quién comenzó a contarla.
Se dice todo comenzó hace 30 años: un grupo de científicos encerrados en un laboratorio de la Universidad de Los Ángeles inventaron una conexión entre dos ordenadores. Si bien el objetivo de este invento era de orden militar, su alcance a excedido la idea original, de “construir un mecanismo de comunicación con los aliados capaz de funcionar incluso en un escenario de guerra nuclear” (Del Pino, Javier Internet está en la Edad de Piedra, Diario El País, 21/10/99, extraído de aquí). En este proceso ha sido relevante el papel de Kleinrock, quien publicó en 1961 el primer documento de la teoría de comunicación en paquetes, y Tomlinson al escribir el software básico de envío-recepción de mensajes. Dejemos, por hora, las cuestiones más técnicas.
Sabemos que los términos no son ingenuos, portan un significado social. Las palabras que empleamos con cierta naturalidad son construcciones sociales. Con los inventos no surgen necesariamente las palabras, ya que con frecuencia las mismas son tomadas de términos existentes. Veamos algunos ejemplos: hasta hace un tiempo si escuchábamos hablar de VIRUS, sabíamos que se aludía a alguna cuestión médica, pero hoy necesitamos ser saber en qué contexto es pronunciada, porque de otros modo no estaremos seguros si se alude al ámbito de la informática o de la medicina. Otro ejemplo es el término PORTAL, tradicionalmente estaba reservado a la puerta de entrada de las iglesias o templos, en la actualidad también alude una página con determinadas características.
Los invito a reflexionar acerca de lo que significa Internet, a fin de despejar su alcance y de desmitificar su posibilidades. En los últimos meses hemos asistido a un sinnúmero de declaraciones de políticos, empresarios hasta educadores que hablan del “maravilloso mundo de la Internet”. Se escucha decir que esta gigantesca autopista de la información podrá solucionar prácticamente todos los problemas existentes. Algunos, inclusive, han llegado a decir que Internet reemplazará al docente.
Si nos remontamos a una invención que revolucionó la difusión del conocimiento, como fue la imprenta, podremos ver que el docente lejos de ser prescindible, se tornó indispensable para llevar a cabo la tarea. Fue el rol, la posición ante el conocimiento, ante el principio de autoridad los que sufrieron modificaciones. Entonces ¿por qué creer que la tecnología podrá reemplazar a las personas? Esto no quita que necesitemos revisar nuestros prejuicios y nuestros miedos ante esta inmensa “telaraña”, que es Internet. Es probable que a esta altura muchos experimenten, hacia ella, un sentimiento ambiguo- de admiración y excesivo respeto a la par que de descrédito- y es eso lo que tenemos que analizar para lograr posicionarnos de un modo constructivo ante los cambios que se han sucedido y que se sucederán. Se trata de reflexionar acerca de qué es lo que realmente nos puede proporcionar Internet y qué no podemos esperar de ella.
Imagino Internet como una gigantesca biblioteca cuyos textos podemos tener a la mano. Todos sabemos que tenemos la posibilidad de perdernos en los pasillos de una biblioteca, y que podemos buscar incansablemente algo sin poder hallarlo, ya que no basta con llegar al lugar para encontrar lo requerido. Del mismo modo cuando nos conectamos a la red tenemos que conocer cómo movernos en ella, cómo buscar, cómo abordar críticamente aquello que buscamos. Tomemos un ejemplo, si deseamos encontrar una página de educación les sugiero acceder a esta información a través de una página que tome esta temática, o bien contactarse con educadores que puedan asesorarlos, en lugar de hacerlo a través de los llamados buscadores. Los buscadores son páginas en las cuales colocamos una palabra – por ejemplo educación- y su motor de búsqueda nos suministra todas las páginas que ha encontrado sobre ese tema. En este caso nos daría como resultado más de 200.000 páginas. ¿Se imaginan visitando esa cantidad de páginas?. Por eso creo que el correo electrónico nos provee de una valiosa solución.
El correo electrónico es un medio que agiliza la comunicación y se ofrece como alternativa de aprendizaje. Nos permite comunicarnos con personas que se encuentran a miles de kilómetros, y nos ofrece un espacio para el encuentro con los otros. Personalmente modero una lista de discusión sobre educación de adultos, en la cual debatimos acerca de diversas temáticas, como lo relativo a las tecnologías, el rol del docente, las nuevas metodologías, la metodología, y todo lo que vaya surgiendo en el debate.
Las páginas temáticas también nos permiten una búsqueda más sistematizada. Es frecuente encontrar en ellas, los ya mencionados buscadores, pero en este caso sólo buscan palabras relacionadas con educación. En otros casos se pueden hallar textos, proyectos, reflexiones que aportan otros educadores.
Para finalizar, por ahora, les dejo un fragmento de una poesía de Jorge Luis Borges, titulada “Los espejos”:
“...Infinito los veo, elementales
Ejecutores de un antiguo pacto
Multiplicar el mundo como el acto
Generativo, insomnes y fatales.
Prolongan este vano mundo incierto
En su vertiginosa telaraña
A veces en la tarde los empaña
El hálito de un hombre que no ha muerto..."
Los espejos nos devuelven la imagen invertida. Imagen de qué o de quiénes.
Comunicaciones que se convierten en lugares de encuentro o de conflicto, lugar privilegiado para expresar nuestras mayores miserias, nuestros mayores valores.
Páginas como espejos que se multiplican al infinito.
Espejos que han tenido diversos destino a lo largo de la Humanidad.
Espejos de espejos
Espejos que multiplican una única forma de ver o que borra las diferencias, que nos homogeniza.
Les dejo un dato para seguir pensando: el 6% de la población mundial habla español, pero solo el 2% de las páginas están en este idioma.
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