La comunicación en las instituciones

Decidí tomar la temática referida a la comunicación porque la misma se presenta como un problema en numerosas instituciones.

Comencemos el abordaje reflexionando acerca de qué entendemos cuando hablamos de comunicación.

Es posible que en este momento se encuentren evocando los elementos con que tradicionalmente aludimos al tema: emisor, receptor, mensaje, canal, ruido, código. Estos términos nos ayudarán a pensar, pero no serán suficientes.

Para abordar esta complejidad trabajemos con algunas definiciones elaboradas por directivos de nivel inicial en jornadas de capacitación vinculadas a Internet. Recordemos que las producciones que surgen del trabajo grupal poseen un plus que le es propio, en relación con lo realizado en el ámbito individual.

“La comunicación implica un emisor y un receptor que intentan relacionarse buscando códigos comunes, evitando las interferencias, a fin de entender al otro, relacionarse y compartir información”

En esta frase los autores aluden al intento que todos hacemos por tratar que los demás nos entiendan, a la par que reconocen implícitamente que no siempre llegamos a concretarlo.

Es un modo diferente de decir que no basta, como cree la teoría de la comunicación, con la elección adecuada de las palabras para lograr que el que nos escucha comprenda de qué hablamos. No existen palabras que puedan expresar acabadamente aquello que deseamos decir. Las palabras se deslizan hacia adelante, buscando nuevos términos que nunca nos llegan a satisfacer totalmente.

“El discurso convence, persuade, vende, seduce, al mismo tiempo informa, vehiculiza, separa. El discurso no crea realidad, forma parte de ella…”.

Estamos advertidos. No es una tarea sencilla el intentar comunicarse, aunque procuremos que “el mensaje sea claro, apuntemos al entendimiento, al intercambio, al acercamiento y a afianzarnos en los vínculos con las personas”.

En la riqueza está la dificultad ya que una misma palabra puede aludir a múltiples significados gracias a la polisemia del lenguaje. El chiste nos ofrece una maravillosa oportunidad para ejemplificarlo. Recordemos uno famoso, del no menos famoso Freud: una señora se pasea con un gato sobre su hombro. Pasa otra persona y le pregunta: ¿araña? A lo cual la señora le responde: “no, gato”.

Cuando hablamos el que nos escucha no siempre está entendiendo lo mismo que deseamos, o intentamos decir, es posible Jugar con las palabras en el chiste ya que es en el juego donde se produce el efecto de sorpresa, algo similar sucede cuando queremos decir algo, la polisemia siempre se presenta.

Ahora bien, el hecho de que digamos que es difícil comunicarse no quiere decir que sea imposible.

Les propongo, a los fines metodológicos, delimitar los diversos ámbitos de análisis en relación con la comunicación.

1- Comunicación de la escuela con el contexto
a) Contexto sociohistórico
La escuela se encuentra inscripta en un tiempo y lugar determinados, el cual resulta indiferente para la propia institución.

Tomamos como ejemplo paradigmático: la hiperinflación. En situaciones de crisis sociales como ésta los mensajes que “van y vienen” se pueden visualizar con mayor nitidez. Si la escuela es la vida misma, como decía Dewey, no es posible concebirla como una isla, lo que pasa en la vida, pasa en la escuela.

b) La Comunidad
Cada institución se va constituyendo desde el contrato y un mito fundacional. Y, desde ellos, fija las vinculaciones con la comunidad. Tanto el tener una fuerte presencia, como desconocerla, son mensajes que no quedarán afuera de sus muros.

Si “la comunicación es una interrelación donde intervienen la socialización, el diálogo, lo corporal, lo gestual en el que se generan vínculos” , podemos creer que el mayor compromiso de los miembros de la institución educativa con la comunidad, promoverá alguna respuesta -positiva- de la misma. Estoy hablando de un compromiso real y no de algo declamado. Si, por ejemplo, llegamos a la conclusión de que los padres de los niños no los alimentan adecuadamente porque desconocen cómo elaborar una dieta balanceada, ¿seguiremos observando o trataremos de proponer alguna actividad para, por lo menos paliar esta situación?. Reconozco que esto demanda tiempo, pero acordemos que a veces algunas soluciones llegan con un poco de ingenio.

2- La comunicación intrainstitucional
Una de las quejas más frecuentes escuchada en los diversos ámbitos consiste en que se ha producido algún problema de comunicación porque algo no se ha informado, no se ha dicho, no se ha notificado a quien debería saberlo. El que debía haber informado no informó, el que tenía que dar una respuesta no dijo nada.

Deseo aclarar que cuando aludo a la información estoy hablando no sólo de datos cuantitativos ya que puede suceder que conozcamos los valores estadísticos, pero con eso no alcanza. Hablo de lo relacionado con las informaciones que a diario circulan tales como los pedidos y consultas de los padres por ejemplo.

Debemos abordar los problemas de un modo sistemático. Por eso les propongo:
* Identificar el o los problemas que se presentan
* Elaborar hipótesis acerca de por qué pasa lo que pasa.
* Identificar soluciones
* Definir las acciones que creemos pueden conducirnos a solucionarlo, los medios, los plazos para concretarlos.
* Poner en marcha la propuesta comenzando con la recolección de información relevante.
* Redefinir el problema, en virtud de los datos recogidos.
* Evaluar y hacer los ajustes necesarios.

Recordemos que este trabajo tiene que realizarse con la colaboración de todos ya que el esfuerzo realizado individualmente es el primer obstáculo que encontraremos en el camino. La institución está conformada por personas y ellas son las que deben estar comprometidas en la búsqueda de soluciones.

Para recoger la información pueden trabajar con las producciones escritas: mensajes a los padres, mensajes a la comunidad, actas de reuniones de padres, actas de reuniones de capacitación, murales informativos, comunicaciones internas.

En ellas se evaluará:
* Redacción
* Claridad de expresión
* Precisión terminológica
* Vocabulario técnico En este caso debe tenerse en cuenta si se emplea cuando no es adecuado hacerlo. Por ejemplo en un mensaje a los padres.

También se debe procurar registrar aquello que se dice en forma oral. Es frecuente que se presente un conflicto entre lo que dice la docente, por ejemplo y lo que dice el padre. Es conveniente en todos los encuentros entre ambos se registre lo conversado ya que al ponerlo por escrito en numerosas ocasiones se puede visualizar la diferencia de opiniones.

Si trabajamos en una reunión grupal puede resultar de utilidad la técnica de “Torbellino de ideas” en la cual todos dicen en forma desordenada lo que piensan(por ejemplo sobre las causas del problema), una persona registra todo y luego proceden a ordenar las ideas de atendiendo a algún criterio.

Otra técnica interesante es la llamada “Desempeño de roles o roll-playing”. Mediante una situación, en la que los participantes se distienden, se puede presentar ideas, situaciones, dificultades que no pueden ser dichas de otro modo. Los gestos, la postura, la mirada comunican tanto como las palabras. Considero que lo corporal es un aspecto descuidado de nuestra educación, y muchas veces emitimos mensajes disociados; decimos algo con las palabras y otra cosa con el cuerpo. Por supuesto que no es intencional, pero si no llegamos a verlo no podremos visualizar cómo solucionarlo.

Dejemos que surjan ” los pensamientos descalzos que habitan en el cuerpo…”

Analicemos algunas cuestiones puntuales.
En ocasiones llegan a nuestros oídos los problemas cuando ya es tarde.
Si el conflicto proviene de la relación con el contexto podemos re- pensar:
* ¿Existan canales de comunicación entre la escuela y la comunidad?
* ¿Son suficientes?
* ¿Son los adecuados?.
* En caso negativo: ¿qué deberíamos modificar?

En todas las situaciones podemos ver:
* ¿Qué o quiénes obstaculizan la comunicación?
* ¿Por qué la información llegue a último momento?.
* ¿Cómo podemos modificarlo?
* El lenguaje empleado ¿permite comunicarnos con fluidez?.
* ¿Es claro?
* La actitud demostrada por los diversos actores intervinientes. ¿Favorece u obstaculiza la comunicación?
* ¿Quiénes toman las decisiones de transmitir o no una información?
* ¿Cómo influyen estas decisiones en el funcionamiento institucional?
* ¿Quiénes se beneficien y quiénes se perjudican con estas decisiones?
* ¿En qué situaciones se manifiesta la mayor conflictividad?. ¿A qué puedo atribuirlo?.
* ¿Qué ritos pueden obstaculizar la comunicación? ¿Cómo modificarlos?

Éstas son sólo algunas de las múltiples preguntas que tenemos que formularnos. No tengamos temer a las preguntas.

Pensemos que si nos instalamos en la queja la situación se repetirá una y otra vez.

Les sugiero recolectar la información de todos los actores sociales implicados a través de encuestas realizadas en forma anónima. La participación en las decisiones no resulta sencilla ni fácil de concretarse, pero creo que sólo con el compromiso de los que integramos y conformamos las instituciones es que podremos hacer de ellas un espacio de encuentro con los otros.

La diversidad debe contribuir a un di-a-logo, es posible debatir, en lugar de discutir o simplemente criticar al otro porque no piensa como yo.

Para finalizar, les dejo una inquietud. Hasta ahora nos hemos situado haciendo referencia a las comunicaciones tradicionales, pero la tecnología ha subvertido estas relaciones que no podemos, ni debemos desconocer. El mundo de Internet plantea un nuevo desafío al que, espero, la educación se integre para trabajar desde allí y no desde la vereda de los que observan. Esta decisión también depende de nosotros.