| A Elena,
Ahora que no estás...
La elevación de tu espíritu
a la eternidad fue dolorosa,
aún la recuerdo,
como unlacerante dolor en mi humanidad,
como un vacío en mi alma que nadie llenará.
Aún recuerdo tu filosofía,
¡sigue adelante!¡tu decides!
¡es tu vida! ¡no lo dejes para mañana;
cuánta razón tenías.
Ahora que no estás, la reflexiono.
Ahora que no estás, la siento surgir
de la profundidad de mi ser.
Cuántos sacrificios quedaron en la ingratitud,
cuántos esfuerzos sin respuesta,
cuántas alegrías interrumpidas.
Ahora que no estás, las reconozco
ahora que no estás... te extraño, MAMÁ. |