Es muy raro que alguno de Uds. se ponga a revolver un tacho o bolsa de basura salvo que haya perdido un anillo o una medalla; pero gracias a profesionales que estudian el contenido de la basura en los grandes centros urbanos se pueden saber muchas cosas que no imaginábamos y se puede avanzar en la lucha contra la basura, un problema de alcance mundial y sin solución definitiva, al menos por ahora.
Podemos analizar este problema desde tres ópticas:
I. Producción de Basura
Las zonas residenciales producen de 3 a 5 veces más basura que un barrio humilde, ya que desperdician más restos orgánicos y por su situación económica compran más cosas que el resto. Los grandes centros industriales necesitan que la gente compre mucho, sin importar si es duradero, de calidad, necesario, etc. y si es posible que se rompa pronto para que compren de nuevo. Todo eso produce mucha basura, en embalajes, estructuras, etc. que hacemos con el esqueleto de una cocina, de una heladera, un electrodoméstico o una TV? Hay empresas que están reemplazando embalajes de telgopor por cartones reciclables .
Por cada kilo de basura que produce un habitante de un país desarrollado se producen 5 kg. de basura industrial en los procesos de fabricación y 20 kg. más durante la extracción de materias primas para dichos procesos.
Los residuos orgánicos en las grandes ciudades son difíciles de tratar, aunque no imposible, como lo hacemos en los pueblos que son usados con gallinas, pavos o compost para huerta.
Otro problema actual y muy serio son los envases de comida rápida (estaciones de servicio) ya que sus componentes son mezclas de plástico y papel y no son reciclables salvo excepciones.
II. Destino de la basura
En ningún lugar del mundo se elimina la basura por completo, el planeta tiene una superficie determinada, no es elástica y cada vez hay más residuos. La pregunta es qué hacemos con ellos ? Hasta ahora la respuesta es que si bien no podemos eliminarla, debemos reducir su tamaño lo máximo posible.
Actualmente la basura es tratada de varias formas, algunas relativamente eficientes y otras no sólo deficientes sino riesgosas para la salud del hombre.
Por suerte en casi todos lados se ha desechado la incineración ya que no los elimina sino los transforma en algo mucho más peligroso: gases y cenizas (dioxinas y furanos) altamente cancerígenos que producen graves problemas ambientales y perjudican a terceros a cientos de kilómetros de distancia.
El enterramiento a cielo abierto es la que se realiza prácticamente en todo el país, y debe cumplir con ciertas pautas de seguridad como poseer capas aislantes y drenajes de seguridad para lixiviados (jugos de la basura altamente tóxicos) para que éstos no lleguen a las napas de agua. Además deben ser cubiertos diariamente con tierra para evitar acumulación de insectos y la dispersión de elementos contaminantes. Los desechos de hospitales y clínicas deben ser separados y tratados independientemente por su peligrosidad. Debe evitarse quemar los basurales porque los vapores llevan partículas que pueden ser muy peligrosas para la salud además de volar bolsas y papeles a zonas ajenas al basural, contaminando el paisaje.
La forma de reducir el volumen de basura consiste en no producir tanta y en reutilizar la producida.
¿Cómo dejamos de producir tanta basura?
Antes que nada debemos pensar si el problema nos pertenece aunque sea en parte, y si queremos hacer algo para solucionarlo aunque sea por nuestros nietos. Debemos concientizarnos que debemos cambiar nuestras pautas de consumo, un cambio cultural. Empecemos de a poco, utilicemos envases retornables de vidrio o plástico (por cada envase descartable se agrega un 10% al precio final que pagamos nosotros), usemos las viejas bolsas de tela de la abuela para las compras y evitaremos un montón de nylon tirado por allí; nos miraran raro casi con seguridad, pero lograremos que piensen por qué y quizás los hagamos cambiar también a ellos.
Separemos las cáscaras y restos de comida para las gallinas y si no tenemos, podemos ofrecérselas a un vecino que aceptará gustoso.
Al comprar determinados productos comprobemos que estén hechos de materiales reciclables para que una vez tirado no sea abandonado y a alguien le interese recuperarlo.
III. Responsabilidades: Estado y Ciudadanos
El Estado tiene la obligación de velar por la salud de sus gobernados y el tratamiento que hace de la basura es un ejemplo de ello. Algunos pueblos y localidades de las provincias de Córdoba y Santa Fe llevan a cabo el tratamiento de sus residuos orgánicos; es un comienzo importante, pero debe ir acompañado del tratamiento de los restos inorgánicos en los lugares de enterramiento o de separación de los residuos para una posterior comercialización, actividad que en poco tiempo pasará a ser un gran negocio para municipalidades o zonas que acuerden comerciar estos restos en conjunto para obtener mejores precios. Actualmente hay empresas que entregan computadoras a cambio de determinada cantidad de latas de bebidas descartables, Uds. creen que lo hacen por amor a la educación, NO, están haciendo un gran negocio de recuperación de aluminio. Pero por suerte hay alguien que lo hace y no tenemos cientos de latas tiradas por la calle. Es de esperar que aparezcan comerciantes recuperadores de plásticos, metales, pañales, vidrios, etc.
Es indudable que el Estado debe cambiar su óptica sobre éstos problemas y comenzar un proceso que incluya costos ambientales en los costos de producción para premiar al productor que usa tecnología limpia y castigar al que contamina sólo para ganar, él y su familia, dinero a expensas de la salud del pueblo.
También el ciudadano debe acompañar estos cambios, como todo cambio traumático seguro nos van a dar ganas de decir chau, que lo haga otro. o si fulano no lo hace porque tengo que tomarme este trabajo yo. La razón está en mejorar la calidad de nuestras vidas y la de nuestra descendencia; teniendo la tranquilidad de conciencia de por lo menos haberlo intentado.
Si no lo hacemos no podemos criticar a nadie por no hacerlo, ni siquiera al gobierno
Los habitantes de la Capital Federal producen por día 1,5 kg. y por año 547,5 kg de basura; los del conurbano y los del interior 0,700 kg. por día y 255,5 kg en un año. |