Un enfoque participativo-comunicativo para la evaluación de los aprendizajes

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Un enfoque participativo-comunicativo para la evaluación de los aprendizajes

Y me detuve un momento
en la tarde , a meditar…
¿Qué es esta gota en el viento
que grita al mar: soy el mar?

A.Machado “Antologia”

La comunicación como proceso siempre ha ocupado un lugar central en el debate didáctico. Algunos autores han llegado a identificar los dos procesos diciendo que “…toda educación es comunicación” (Cirigliano, G.,1983, La educacion abierta. Buenos Aires, El Ateneo)

Los modelos clásicos que intentan explicar la comunicación recurren a una teoría “física”, que considera los mensajes como un objeto (algo físico) que se traslada de un sujeto a otro, a través de determinados conductores o medios (físicos). Esta concepción de la comunicación como transporte, supone la existencia de un sujeto emisor que codifica un mensaje (en palabras, imágenes, etc.), el cual es recibido y descifrado (en los mismos términos en que fue concebido) por un sujeto/s receptores. En este caso el peso de la comunicabilidad está puesto en la construcción del mensaje por parte del receptor, para garantizar la cabal comprensión por parte del receptor. Esto ha podido ser sostenido en el campo educativo-pedagógico con anterioridad al surgimiento de la teoría constructivista que explica los modos de conocer de las personas a partir de conocimientos previos y de la construcción de nuevos conocimientos a través de actividades cognitivas tanto individuales como colaborativas.

La posibilidad humana de generar y recibir mensajes, de interacción con otro para la construcción de significados, la recepción, asimilación y transferencia de información, la incorporación de puntos de vista diferentes o nuevos interrogantes, etc. son todos procesos que interesan para poder dar una explicación sobre los procesos de enseñanza y, si se nos permite la expresión, una predicción sobre el aprendizaje.

Comunicar significa también “hacer algo en común”. En una teoría participativa el mensaje no lo encontramos desplazándose de un sujeto a otro, sino que es elaborado en común por los sujetos intervinientes. La construcción de “lo común” se lleva a cabo por los sujetos en el momento del encuentro o de la puesta en relación (hoy los medios tecnológicos nos permitirían hablar de sincronía y asincronía en la construcción de mensajes telemáticos).

En los procesos de enseñanza y de aprendizaje, lo común es construido por docentes y alumnos. Son copartícipes de la creación del acto educativo: “…solo si ha habido aprendizaje, hubo enseñanza, ya que son dos caras de una misma realidad”

Los modos de comunicar las conclusiones a que el alumno ha arribado luego de un determinado trayecto curricular, nos brinda un repertorio de instrumentos muy interesante para incorporar a las prácticas evaluativas, como otra fuente de información que contextualiza los resultados obtenidos en términos conceptuales, procedimentales y actitudinales.

Al no hablar ya de un pasaje del saber de docente a alumno, sino de la elaboración conjunta, el momento de la comunicación o exposición de lo aprendido es el ámbito en que simultáneamente es construido por ambos el mensaje (o el nuevo conocimiento), sin perderse en esta identificación los diferencias propias del rol de cada uno de ellos. Los productos logrados a partir de grupos de trabajo, en un esfuerzo de inter-aprendizajes, permite contemplar junto con “los otros” la propia capacidad de indagación y de comprensión, de otorgar diferentes significados a una realidad determinada, en fin, de contextualizar los aprendizajes logrados.

Describiremos algunas posibles técnicas de ser implementadas en una institución educativa. Los recursos discursivos necesarios, orales o escritos o icónicos, serán uno de los condicionantes para la elección de la técnica, ya sea que la decisión del docente resulte ser favorecedora de los mejores desempeños de sus alumnos, o estimulante de los códigos expresivos menos desarrollados en su grupo de alumnos. Otros elementos a tener en cuenta en le momento de decidir el uso de alguna de ellas será el numero de alumnos en el grupo, los recursos disponibles, el tiempo de preparación, aplicación y revisión con que se cuenta, las experiencias evaluativas previas, etc.

La evaluación formativa puede convertirse en un ámbito privilegiado de enseñanza. El desarrollo de cualquiera de sus técnicas y la construcción y administración de sus instrumentos, pueden ser experiencias enriquecedoras a la vez que nos brindan información sobre la marcha del proceso educativo.La evaluación es uno de los momentos en que se construye información significativa.
Tanto la comunicación entre docente y alumno como la comunicación entre pares (otros docentes, otros alumnos, otras escuelas) puede adoptar diferentes modalidades, como por ejemplo monografías, comisiones de trabajo, métodos de discusión, debates, simposio, panel, mesa redonda, foro, etc.

Presentaremos las siguientes técnicas de exposición-comunicación:
1. Discusión o debate de ideas: resolución de problemas en forma oral, discusión circular, defendiendo ideas.
2. Comunicaciones en paralelo: simposio, mesa redonda, panel, foro
3. Trabajos monográfícos

1. Los métodos de debate o discusión

La discusión está constituida en base a la reunión de personas que se reúnen para reflexionar en grupo y en forma cooperativa a fin de comprender un hecho, sacar conclusiones o llegar a la toma de decisiones.
En la estructura de una discusión, generalmente el tema pasa por cinco fases:
Definición y delimitación del hecho
– Análisis del mismo
– Sugerencias o alternativas de solución
– Examen crítico de dichas sugerencias
– Verificación (teórica y/o práctica) de la mejor o mejores alternativas
– Toma de decisiones por consenso.

En la implementación de este método de comunicación el rol del docente es el de orientador, que en forma colaborativa efectúa un exhaustivo tratamiento del tema.
Como instancia evaluativa es una actividad que le permite al docente, como observador participante, apreciar la profundidad de los intercambios comunicativos, no solo en cuanto a calidad de la información, sino también en cuanto a la calidad de las interacciones grupales. Puede preparase de antemano una agenda para la discusión, entre todos los miembros de la clase, por alumnos externos al grupo de discusión, o por el docente mismo. El coordinador debe evitar intervenir en la discusión con opinión propia. Es imprescindible que todos los alumnos que tomen parte en la discusión conozcan el tema en profundidad.

El debate, contrariamente a la discusión puede tener lugar cuando un tema suscita posiciones contrarias, o establece fuertes dudas., o provoca opiniones divergentes.. Puede surgir dentro de una discusión cuando uno de los puntos tratados no logra unanimidad. Cada grupo defiende sus puntos de vista.. En estos casos el debate es el recuso lógico para dirimir diferencias y poder continuar con la discusión, y arribar a un consenso.
Podríamos decir que un debate es una “competencia intelectual” en grupo, donde se confrontan argumentaciones y contrargumentaciones. Es necesario conocer el tema para que el intercambio de argumentos sea sustancioso.

2. Las comunicaciones en paralelo

Para el docente es muy interesante incorporar estas practicas de comunicación, tanto sea que sus alumnos realicen las presentaciones, como que participen como auditorio activo. En el caso de invitar expositores externos a la clase o a la institución que se especialicen sobre algun tema en particular, permite una rica labor desde el momento en que surge la idea, se seleccionan los invitados, se organizan las preguntas, se desarrolla la actividad, etc.
Cuando son los alumnos o parte de ellos de una clase los expositores, el trabajo de evaluación puede apuntar a la organización y selección de contenidos significativos, la actualidad de los datos, las fuentes utilizadas, las conclusiones propias, la calidad de la argumentación, los recursos expresivos,etc.

Simposio
Dos o más personas, conocedoras en una determinada área de conocimiento, exponen bajo la dirección de un coordinador un tema de su especialidad, presentando cada uno de ellos una parte del mismo o enfocándolo desde diferentes puntos de vista., ante un auditorio. La actividad se completa con un espacio de tiempo para preguntas y respuestas entre publico y oradores.

Dentro de sus objetivos podemos contar:
– Análisis de un tema
– Investigación de un problema
– Obtener (o presentar) informaciones actualizadas
– Estructurar lógicamente lo conocido e investigado
– Divulgación de investigaciones, hallazgos y conclusiones

Es una técnica muy interesante para el tratamiento y evaluación de temas de mucho nivel de actualización, tanto por el desempeño de los presentadores del Simposio, como de las preguntas que puedan formular el auditorio. Se recomienda repartir entre el auditorio resúmenes antes o después de las presentaciones.
Es condición de los expositores que tengan buena capacidad de relacionarse con el publico, no admite improvisaciones. Es preciso que los especialistas programen un encuentro previo para organizar el tratamiento del tema.

En la puesta en marcha cada expositor debe respetar el espacio de tiempo que le ha sido asignado. El docente, durante el desarrollo de esta práctica evaluativa, puede oficiar de coordinador, cumpliendo las siguientes funciones:
– Abrir y cerrar la sesión
– Justificarla ante el auditorio( exponer sus propositos)
– Presentar a los expositores y sus ponencias
– Dar la palabra a cada uno en su momento
– Crear lazos de unión entre una exposición y otra
– Conducir la participación del auditorio por medio de preguntas
– Tomar conocimiento con anticipación de los trabajos que van a ser presentados, para poder facilitar la labor de recapitulación y síntesis.

Para cada exposición lo usual es que se prevean de 10 a 20 minutos, estipulándose al comienzo de la sesión. Cada expositor puede utilizar los recursos de apoyo que considere pertinentes (filminas, videos, diapositivas, ilustraciones, presentaciones digitalizadas, etc.) para dinamizar la presentación del mensaje y captar la atención del auditorio.

Panel
Varias personas especializadas exponen sus ideas sobre determinado asunto, de manera informal u dialogada, en tono coloquial, intercambiando ideas, aun cuando las perspectivas de análisis sean diferentes. Surge como idea en el año 1931 (Harry Overstreet).
A pesar de tratase de un intercambio informal, debe tener un desarrollo coherente, para lo cual se establece con anterioridad una guía que elaboran los integrantes del panel con el coordinador. Este puede intervenir con preguntas adecuadas para reencauzar el tema o presentar una perspectiva que no surge espontáneamente.
El panel se presta para aclaraciones y profundizaciones de temas controvertidos. Da un carácter menos informal que la discusión: propone una organización previa y crea un clima participativo. En este caso el coordinador toma parte en la organización previa, propone cuestiones en la sesión para que los integrantes las discutan, abre la sesión, promueve la participación de todos los presentes, hace una síntesis y cierra la sesión.

Mesa Redonda
Reunión de especialistas que sostienen posiciones divergentes y aun opuestas con respecto a un tema. Los mismos exponen sus puntos de vista ante un auditorio, sin finalidades polémicas, sino con el propósito de precisar posiciones y suministrar explicaciones. La finalidad de la mesa redonda no es proponer debates, solamente aclarar posiciones contrarias y suministrar informaciones precisas. Los integrantes de la mesa redonda se eligen en base a ideas divergentes. El auditorio obtiene informes variados y objetivos sobre el asunto en cuestión.

Sus objetivos pueden resumirse de la siguiente manera:
– Presentar en forma amena e interesante problemas de actualidad.
– Despertar el espíritu crítico, aprendiendo a dialogar, respetar opiniones ajenas, discriminar posiciones, etc.
– Despertar interés hacia temas económicos, sociales o políticos de los que se encuentran despreocupados.

La duración ideal es de 40 a 60 minutos. Se puede utilizar para el tratamiento y evaluación de temas controvertidos, que pueden explicarse desde diferentes teorías científicas o que generan diferentes posturas ideológicas.
El docente o coordinador:
– Abre la sesión, presenta a los expositores, explica los pasos a seguir
– Regula los tiempos de exposición
– Ayuda al auditorio a participar formulando las primeras preguntas
– Cierra la sesión agradeciendo la participación a los presentes

Foro
Consiste en hacer que todo un grupo tome parte en la discusión de un tema que sea de interés general. El foro tuvo su origen en la preocupación de los habitantes de algunos pueblos americanos con relación a la administración publica.

Este método puede aplicarse a una conferencia, a una muestra cinematográfica, a la lectura de un libro, a la visita a una exposición, etc. es decir a hechos que proporciones vivencias o experiencias posibles de discutir. Son sus objetivos:
– Permitir la libre expresión de ideas y opiniones
– Elaboración reflexiva con respecto aun tema de interés

Es función del coordinador estimular a los participantes a intervenir, expresarse, ayudar a vencer la timidez de algunos, o la falta de vocabulario especifico, etc. El foro puede realizarse también en base a temas ya tratados en simposio, panel, mesa redonda, etc.
El coordinador inicia el foro explicando el motivo de su realización y precisando bien la situación problemática; indica las normas de participación; formula preguntas estimulantes sobre el tema, invitando al auditorio a emitir opiniones, extrae posibles conclusiones, señala concordancias y discrepancias, etc.

3. Los trabajos monográficos

Las monografías son usadas normalmente para evaluar el tratamiento completo de un tema, o de una problemática, o como informe de presentación de algun tipo de investigación exploratoria. Su elaboración puede irse construyendo como proceso, a lo largo de un determinado trayecto curricular. Las devoluciones y sugerencias parciales que va haciendo el docente en los diferentes estados de avance realimenta el proceso de construcción del trabajo monográfico.
Los pasos a seguir en su aplicación pueden ser los siguientes, dependiendo de las destrezas que los alumnos tengan en cada una las competencias necesarias previas y de la extensión y profundidad del tema que se trate:
– Visión general del tema presentado por el docente o por un especialista
– Trabajo individual o en pequeños grupos en un tiempo a convenir (dentro y/o fuera de la institución)
– Discusión en pequeños grupos de las cuestiones (si hubieran sido abordadas en forma individual)
– Puesta en común y síntesis parciales de los aspectos teóricos
– Puesta en marcha de las prácticas reales o simuladas
– Presentación en plenario de lo trabajado.

Los indicadores que se toman en cuenta con respecto a la evaluación de la estructura de una monografía son los siguientes:
a) aspectos formales
– presentación o síntesis del trabajo que se va a desarrollar
– marco teórico con los aportes bibliográficos de consulta
– desarrollo de una propuesta teórico y/o práctica
– conclusiones a que se arriba
– bibliografía según pautas formales.
b) coherencia
– refiere a la congruencia y articulación entre cada una de las partes de la monografía, de los conceptos teóricos explicativos, las propuestas metodológicas o de aplicación, las fuentes consultadas, las conclusiones, etc.

Otros indicadores a tener en cuenta para evaluar monografías son los referidos a la variedad de conceptos (por ejemplo, si incluye conceptos de todas las fuentes bibliográfica), y que relaciones y vinculaciones se establecen entre ellos.

¿Por qué generar prácticas evaluativas a partir de estas modalidades de comunicación pedagógica?

Para concluir destacaremos, que las experiencias acumuladas como “productos del aprendizaje”, o sea aquellos desempeños que incluimos en las prácticas evaluativas por las que hemos transitado, aquellos instrumentos que elegimos para cada ocasión, las oportunidades que identificamos como adecuadas para medir hasta donde llegamos, los procedimientos que implícitos en su consecución, van constituyendo un texto paralelo que relata la historia de ese proceso de aprendizaje (y no de otro) y nos deja comprender el plan de enseñanza que pensó un docente.

Esta es una historia comprobable, analizable, sobre la que se puede volver a mirar y revisar lo propuesto y lo realizado, sobre la que se puede consultar a todos los actores o a alguno de ellos. Esta historia no queda fijada como letra muerta, donde ya esta dicha la ultima palabra. Genera nuevos problemas, nuevos desafíos, y (esperamos que así sea…) nuevas prácticas evaluativas, poniendo en movimiento un nuevo ámbito de comunicación donde el nuevo mensaje espera ser construido.

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