¿Podemos innovar en la escuela?

La escuela se establece en el siglo XIX, como una institución que tiene como objetivo educar a los “niños y niñas entre 6 y 14 años”, según ley nº 1420 que se sanciona en Argentina en 1884, en el contexto de surgimiento de las naciones. Al instituirse procuraba formar al ciudadano en aquellos conocimientos y habilidades básicas que les permitirán a los futuros hombres y mujeres desempeñarse los unos en las fábricas, las otras en los hogares, es decir insertarse en la sociedad de su tiempo. En ese contexto socio- histórico surgen, también, las escuelas Normales, que tienen como finalidad formar maestros, y los nacionales, destinados un grupo reducido de estudiantes que continuará sus estudios en la Universidad.

Volviendo a las escuelas.
Los recursos a los que tienen acceso los actores sociales de cada época posibilitan a la vez que limitan las posibilidades de acción que tienen las personas. La escuela no está ajena a este hecho y por ello los elementos que posee cada establecimiento concreto atraviesan las propuestas pedagógicas y didácticas de cada momento y lugar.

De boca de muchos autores se han escuchado numerosas criticas vertidas sobre la educación del siglo XIX, especialmente la relacionada con el énfasis puesto en la memoria y en la transmisión a través de la palabra. Pero ¿qué márgenes de movilidad tenían los docentes para proponer otras actividades si los alumnos no podían contar con cuadernos porque el papel era sumamente costoso y sólo poseían una pequeña tablita en la cual debían escribir una y otra vez? Aunque también es cierto que cuando sí poseyeron recursos, en algunos casos, las modificaciones tardaron en llegar.

Estas (y otras) limitaciones no han quedado como algo del pasado, en muchas escuelas estos y otros obstáculos se presentan actualmente en la cotidianeidad escolar.

Hacia fines del siglo XIX, se erige el movimiento de la escuela nueva, en ese marco, en Estados Unidos, John Dewey afirmó que era necesario tener en cuenta el interés y el esfuerzo de los niños como elementos indisociables de la experiencia. El “interés no puede asimilarse a un simple artificio mediante el cual se tornen agradables las tareas inadecuas a los niveles de desarrollo de los educandos, a su experiencia y recursos de dirección propia” (Filho, 1974:217).

La sociedad ha cmabiado y por ello se debía partir, en las escuelas, de situaciones reales las ligadas a episodios reales. John Dewey afirmaba que el pensamiento nace de la acción y vuelve a la acción y consideraba que la escuela es la vida misma y no un estadio preparatorio para llegar a ella y que el mejor modo de llevarlo adelante era mediante el trabajo a partir de proyectos. Tomaremos estos aportes para desarrollar la propuesta.

Manos a la obra
En la década de 1990, en el marco de la transformación educativa, el lenguaje oficial recupera la propuesta por proyectos, y de este modo se incorpora como una planificación en la que los actores participan desde las etapas en que iniciales.

Trabajar por proyectos es una muy buena manera de empezar a poner manos a la obra. En algunas oportunidades los docentes y equipo de gestión trataban de buscar algunos ya realizados, con la creencia de que si ya los probaron es más probable que den buenos resultados.

Buscar proyectos educativos resulta bastante sencillo. Basta con ir a un buscador, jugar con las palabras, arriesgar algunas combinaciones y miles de páginas y sitios aparecen en la pantalla. Propuestas realizadas en otros contextos, en otros tiempos y espacios. Por eso la labor no ha concluido. El proyecto deberá partir de situaciones similares de inicio, tanto a nivel de los recursos como de los problemas a los que se deberán enfrentar. Es decir, se puede indagar y conocer caminos recorridos por otros, en tanto esto nos permite valorar lo que otras personas ya probaron, pero tenemos que contextualizar los senderos ya conocidos con los desafíos particulares a los que nos enfrentamos en cada comunidad educativa.

Tomemos un ejemplo.
Un proyecto es buscar una solución frente a un problema social que se pretende resolver, es una tarea innovadora que tiene un objetivo definido, para un período de tiempo determinado, una zona geográfica específica y un grupo de personas que se beneficiarán del mismo. Un problema social existe “cuando la capacidad de una sociedad organizada para ordenar las relaciones entre las personas parece estar fallando” (Raab y Slzniek), cuando amenaza seriamente a la propia sociedad.

El problema identificado, en este caso, son las muertes e incapacidades físicas ocurridas por año en nuestro país son un problema social que, como docentes comprometidos debemos tratar de responder con educación. Una manera de trabajar es generando un proyecto innovador y propio de las necesidades de nuestra comunidad.

El primer paso es a través de un diagnostico detectar situaciones y puntos de peligro y conflicto:
• Entrada y salida de la escuela
• Recorrido de la casa a la escuela
• Medios de traslado a la escuela (bicicleta, transporte público de pasajeros, transporte escolar, vehículos particulares, caminando, etc.)
• Cruces extremadamente peligrosos (rutas, cruce de vías, avenidas, etc.)
• Niños que concurren solos a la escuela, sin la compañía ni la supervisión de un adulto
• Otras

Luego de detectar los problemas y establecer cuáles son los prioritarios, es necesario analizar las causas e identificar efectos, recién en ese momento se procede al diseño y elaboración del proyecto.

Una posible organización del proyecto
La elaboración del proyecto involucra las siguientes etapas, y cada uno de ellos incluye diversas sub- etapas

Identificación del proyecto:
-Nombrar al proyecto, ponerle un título.
-Explicar los motivos que generaron al mismo.
-Establecer objetivos y metas.
-Ubicarlo en el tiempo, para ello debe armar un cronograma de trabajo.

Marcos teóricos, metodológicos y técnicos:
-Describir los marcos teóricos que orientan el proyecto, los métodos y técnicas de trabajo
-Rastrear experiencias.

Perfil del grupo o comunidad a la cual e destina el proyecto:
-Detallar la cantidad, el nivel y cursos de alumnos a los que afectará
-Describir los docentes que se involucrarán en la tarea, los padres que colaboraran y todos aquellos que de una o de otra manera, se verán afectados con el proyecto.
-Explicar cómo es la comunidad, los servicios que en ella existen, la historia, el ámbito geográfico y los principales problemas sociales y educativos que la afectan.

Observaciones:
-Incluya todo detalle de interés o información que considere necesaria.

Evaluación:
-Detallar las dificultades existentes, las tendencia futuras y los resultados que espera obtener.

La evaluación es un proceso continuo que se realiza lo largo de todo el proyecto y que permite monitorear y ajustar la eficacia de las propuestas en cada una de las etapas.

Para hacer proyectos hay que animarse trabajar en equipo con otros docentes y miembros de la comunidad educativa. Los accidentes que se puedan prevenir no sólo evitarán muertes sino también accidentes que tienen consecuencias irreparables para toda la vida. Trabajar contenidos de Educación Vial y Comportamiento Urbano, es participar en la vida futura de los niños, los jóvenes y adultos del mañana.